martes, 12 de julio de 2011

Gracias Kun

40 minutos de angustia, no lo podíamos creer. ¿Otra vez lo mismo?, ¿otra desilución más con la selección?. Porque nuestra generación nunca vio a la selección ganar nada. Somos parte de una generación que en el mundial '90 eramos muy chiquitos y a gatas recordamos la copa américa del '93. Lo máximo que ganamos con la selección fueron los oros olímpicos de Atenas y Beijing. Sacando eso, las alegrías que nos dieron en mundiales son pocas: los penales contra Inglaterra en 1998, el zapatazo de Maxi Rodríguez contra México en Alemania y el 3 a 0, también contra México, el año pasado. 
Fuera de eso poco y nada. 
Es que la selección es como una primera cita, el 90% de las veces defrauda. Siempre defrauda. Hasta que un buen día vas a tomar unos mates a la costa sin más espectativas que conocer una chica linda, las cosas se van dando, y en un abrir y cerrar de ojos vas 6 meses de noviazgo. 
Así es el Amor. Así es la Selección.
Un equipo que en la cancha no te transmite nada, sin referentes (excepto Nico Burdisso), sin tipos con garra (excepto Nico Burdisso), de pronto de aparece un tapado, un tipo más conocido por ser el amigo de, el yerno de, el novio de, el que canta una cumbia con...
A los 40 del primer tiempo, después que Higuaín (el del Real Madrid) se errara todos los goles que metería Higuaín (el de Colón de Santa Fé), todo era zozobra, otra vez sopa, no podíamos ganarle a la sub-23 de Costa Rica, las grandes estrellas brillaban por su ausencia, a Di María lo resistían, a Messi se la sacaban cuando la agarraba, de Higuaín ya hablamos, el resto poco y nada.
Hasta que apareció él... el Kun Agüero, el gran  Kun. Este pibe que en la selección nunca había aparecido. Apareció cuando aparecen los tipos que tienen huevos y oportunismo. A los 40 del primer tiempo. Y antes de los 10 del segundo ya ganabamos 2-0 gracias al papá de Benjamín.
Con un 2-0 arriba contra Costa Rica cualquiera es Gardel, a partir de allí fue todo de Argentina, nos floreamos, Messi aportó algunas cosas, Gago funcionó bien, el Kun la siguió rompiendo y Di María tiró un taco y hasta ¡metió un gol!. Hasta nos dimos el gusto de verlo un ratito al Riquelme de la generación de nuestros hermanos menores: Javier Pastore.
Veremos que pasa el cuartos, puede ser contra Uruguay, Chile o Perú. Veremos.
Por lo pronto no mucho más, es una selección que no transmite nada. No tiene la mística de la selección de Maradona, tampoco el prestigio de otras épocas. Pero tenemos una cosa: el mayor invento de los medios de comunicación desde la llegada a la luna es nuestro, tenemos a Messi. Pero eso no es garantía de nada.




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