miércoles, 18 de mayo de 2011

Lo que a vos te funcione, está bien

Acá le pusieron "Si La Cosa Funciona". No es una alegoría a la disfunción erectil, no. Es la nueva película de Woody Allen. Nueva para nosotros, porque en realidad se estrenó en 2009. O sea, no sé que explicación racional puede haber para estrenar en el cine una película que ya tiene dos años, pero la debe haber, me imagino. Últimamente vengo viendo varias del amigo Woody, hace dos noches me senté a ver esta.

Cuando alguien se acerca a una película escrita y dirigida por Woody Allen, también ingresa al complicado mundo de la cabeza de este tipo. A esta altura lo conocemos, Woody nos habla de amor, muerte, religión, infidelidad, moral, filosofía... de la vida. En sus películas -o por lo menos en las pocas que he visto a la fecha- siempre hay una enseñanza que quiere dejarnos, pero lo mas interesante es que el espectador debe buscarla. Por ejemplo, en Match Point qué rol juega la suerte en la vida de alguien. En Crimenes y Pecados si se puede seguir viviendo aún cuando uno carga una gran culpa del pasado. En Manhattan si se puede mirar al futuro con confianza o ya está todo perdido.

¿Y en "Si la cosa funciona"?

La película arranca con un monólogo del personaje principal, Boris. A partir de esos primeros minutos ya sabemos de que la va la película:
"...Las enseñanzas básicas acerca de Jesús son maravillosas. Que, por cierto, es la intención original de Karl Marx. ¿Qué podría ir mal? Todos deberían compartir por igual. Desea lo mejor para los demás. Democracia. Gobierno conducido por Pueblo. Grandes ideas, todas son grandes ideas, pero todas tienen un defecto, que todas están basadas en la noción falaz de que la gente es fundamentalmente decente. Dales la oportunidad de que hacer lo correcto y lo harán. No son estúpidos, egoístas, codiciosos, cobardes o miopes". Y sigue "Lo que digo es que la mente complica la vida mas de lo que es, y créeme, es una pesadilla sin su ayuda. Pero en general, lamento decirlo, somos una especie fallida".

Queda claró, ¿No?. Boris es un viejo que está desilucionado con la vida. Casi gana el Nobel por sus trabajos en física mecánica, pero no se lo dieron. Conoce la persona perfecta para él pero no funciona, así que intenta suicidarse con la mala suerte que cae arriba de un toldo y zafa. Queda rengo. Tenemos un personaje que sólo está esperando que los días transcurran, que llegue el final, sin emociones, sin cosas nuevas. Y el hijo de puta habla hasta por los codos.

Una de las noches de su monótona vida, cualquiera, no importa cuál, son todas iguales, una de esas se aparece en su puerta una piba. Rubiecita, preciosa. Se escapó de la casa, quiere algo de comer. Boris, muy a su pesar la hace pasar. La cosa es simple, a ella lo cautiva su sabiduría y a él lo cautiva su frescura.

Como en todas las películas de Woody, se hablan cosas con densidad, temas complejos, Boris habla hasta por los codos (ya lo dije, no?). Hay una búsqueda del director, todo está agrandado, tal vez un poco estereotipado. La chica es de pueblo, muy de pueblo, exageradamente de pueblo, como si fuera una burla. Lo mismo con la madre de la chica, muy tradicional y termina fifando con dos tipos. Igual que el padre de la chica, mas tradicional que Armando Ledesma. Hay algo que está buscando en esos estereotipos, en ese agrandar ciertas situaciones. El objetivo es que nos quede claro, que la película no nos pase por al lado como una cosa más, que nos deje algo. Creo que lo logra. Por lo menos lo logró.

Para mi esta película habla del amor. Hay personas que son perfectas para nosotros. Tienen los mismos gustos, las mismas inquietudes, las mismas búsquedas, ¡encima te quieren!, ¿se puede pedir algo más?. Boris tenía eso. Una tipa inteligente, con la que podía charlar, que estaba "a su altura". Era perfecta para él. Pero no funcionó.

¿Saben con quien funciona? Con una piba de pueblo, media tontita, concursante en concursos de belleza, cuarenta años menor que él, que no sabe quién es Mozart. Todo lo contrario a la indicada, ¿no?. Es que la vida a veces nos sorprende y nos da vuelta.

En fin...

"Por eso no puedo cansarme de decir que cualquier amor que puedas conseguir y ofrecer, cualquier felicidad que puedes birlar y proporcionar, cada cantidad transitoria de gracia... cualquier cosa que sirva."


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