miércoles, 13 de abril de 2011

Cerca de la Revolución


Ayer fuimos con Noe a ver la producción nacional sobre el cruce de los andes, o como diría mi abuelo gorilón "San Martín K". Digan lo que quieran decir "peeeeeroo" Revolución: El cruce de los Andes es, por donde se la mire, una muy buena película. No es larga como suelen ser las épicas, Rodrigo de la Serna actúa tan bien que te olvidas que es el amigo del Che y a los pocos minutos es un gran San Martín.

Aquí algunos apuntes:


1. San Martín cual Che Guevara


La figura de San Martín como aquel que busca en una gesta heróica, algo grande totalmente desprendido de sí, al punto de estar orgulloso de dar la vida por una causa que ni siquiera es para su propia grandeza, sino para los otros. Las comparaciones con el Che Guevara o el mismísimo Jesús de Nazaret son inevitables.
Igual tampoco es que se salen mucho del esquema que uno tiene de un héroe nacional como San Martín. Lo que todos aprendimos en la escuela, ¿no?. Genial lider militar y brillante estratéga, motivador nato, cercano con sus tropas -juega al ajedrez con un sargento negro y al termino de la partida le regala el tablero, cuando les va bien ofrece para todos vino o aguardiente-. Pero también muy duro y disciplinado.
SI NO VISTE LA PELI PASA AL PUNTO 2
Los momentos que mas me gustaron son cuando juega al ajedrez con el negro, cuando O'higgins y Soler parece que no llegan a Santa Rosa y se tira derrotado en el pasto, cuando le pide disculpas al cadáver congelado del guía del que había desconfiado y tildado de traidor.


2. El fraile es Camilo Torres
SI NO VISTE LA PELI PASA AL PUNTO 3
Hay varios curitas que van apareciendo en la película, se ve que cuando fue el cruce de los andes acompañaron a las tropas para brindar asistencia espiritual, algo muy común en esa época y ahora también, ¿o no hay clero castrense?. Uno de los grandes aciertos y que termina de moldear el tinte 'setentista' que tiene el film -o por lo menos la sensación que me dejó a mi- se puede ver en la contraposición de dos frailes franciscanos. Uno, Fray Félix Aldao, aparece nervioso por tener que ir a la batalla y charla con San Martín. Interiormente debería saber que no iría solamente para 'asistir espiritualmente' a los muchachos, se compromete con la causa y llega hasta dudar de Roma. Por ejemplo, una noche el Corbalán -el pibito , hijo de español, que para ir al ejército de San Martín abandona su casa- le pregunta al fraile si insultar al padre es pecado. Aldao le contesta que ya no sabe lo que es pecado, que para lograr la libertad hay que luchar y en este momento la única vía es la guerra (les suena?), que hasta el Papa en Roma está con España. Claramente toma una postura, se anima a ir contra la autoridad del Papa, muestra sus contradicciones, se pone del lado del oprimido y en contra del opresor. La máxima muestra de todo esto es cuando, en medio de la batalla, empuña un arma y lucha junto al Pueblo por la Liberación.


3. La Patria es América



Algo que queda clarísimo, y que ya sabemos porque lo aprendimos en la escuela, es esta idea que no se lucha por la nación, no hay en San Martín ni en ninguno una idea nacionalista. Si había alguien que conocía bien cual era patria, ese era San Martín, y la Patria queridos muchachos.... la Patria es América.

4. El acierto del viejito



Nada, como que todos fuimos a ver esta peli por el tema, porque es un momento histórico -a mi parecer luego de las gloriosas jornadas del bicentenario- donde no nos da vergüenza mostrar cierto nacinoalismo, por la participación del Estado en el rodaje del film y no mucho mas. O sea, es una película sobre un acontecimiento que todos conocemos, tampoco estabamos entrando al cine esperando ver El Padrino.
La vuelta que le dan a la trama es interesante, el relato lo hace un viejito que en el año 1880 (consolidación del Estado Nacional) es entrevistado por un periodista a raíz de la inminente repatriación de los restos del Gral. San Martín. El viejito es entrañable, está vestido de granadero, tiene guardadas libretas escritas a mano por el propio San Martín, le cuenta al periodista la gesta con lujo de detalles. Un crack.


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