jueves, 28 de abril de 2011

"han pensado en lo antisistemico de la lucha por la tierra?" - PARTE 2

CAMINO A LA EMBAJADA

Nuestro Flaco no es como el Flaco de Feinmann. Es un Flaco puro, tierno, compañero en el dolor, un tipo de buen corazón. El Flaco de Feinmann es otra cosa, un político ventajero y vivaracho capaz de hacer cualquier cosa para juntar un poco de poder, hasta de convertirse en el Cabezón. Feinmann también es otra cosa, él es un filósofo y un intelectual, nos inspira, nadie dice que no. Es más, en este momento estamos poseídos por su espíritu que nos invita a escribir así, como subidos a una montaña rusa. Él lo sabe, leerlo es irresistible. Nosotros lo sabemos, escribir como él es fácil y nos garantiza el éxito. Lamentablemente, Feinmann, a diferencia de nuestro Flaco es un intelectual sin praxis. Nuestro Flaco es un intelectual, como Feinmann pero con praxis, por eso dejó su casa hace algunos años y ahora vive en una barriada de El Salvador y además estudia Teología es la universidad mas prestigiosa sobre el tema.

Nuestro Flaco es entonces, y para que no queden dudas, un intelectual con praxis. Factor fundamental que lo convierte en un ser excepcional, mejor que todos nosotros, que el Flaco de Feinmann y Feinmann juntos, que vos, que yo. Capaz que el Grigo se acerca a la cintura del Flaco o los talones. Es mejor por el simple hecho que conoce la cara de los pobres, sufre sus dolores, llora sus llantos, los abraza y los besa porque está ahí, donde no se animó a estar ni el cura Carlitos Mugica (como le dice Miguel Bonasso en Diario de un Clandestino, le dice Carlitos. ¿Por qué será? ¿Será por qué lo cree un pelotudo por creer en Dios? Que boludo este Bonasso. Prefiero creer en Dios antes que creer que Perón era socialista). Nuestro flaco está con el explotado y en contra de la explotación, y eso se lo va a decir a Cristina., tal vez Cristina ya lo sabe, por ahora nosotros no sabemos si sabe. Nuestro Flaco se hace uno con el sufriente, con el crucificado. Está abajo y a la izquierda. En una simple regla de tres hace muchos años hizo este cálculo: "Si estoy con los de abajo y a la izquierda, nunca puedo estar con los de arriba y a la derecha".

Apenas si llegó a avisarle a la Flaca, su novia. No le creyó, ¿Quién?, ¿Qué me decís, estás sobado?. ¿Y vas a ir?.
-Pero claro que no estoy sobado flaqui. Me han llamado de la embajada, al principio pensé que era alguien dandome pajas, pero no.
-Estas choyado mi amor, pero te amo. -Dijo la flaca por teléfono con esa dulzura que sólo una persona profundamente enamorada puede transmitir. El Herman se conmovió hasta las entrañas.
-Te amo flaqui, te dejo. Me esperan en la embajada en unas horas.


Salió nuestro Flaco de la barriada a paso acelerado, el corazón latiendo a mil por segundo, parecía que se le salía. Se sentía extraño, el corazón solo se le sale cuando va a las comunidades y se encontraba con la gente, cuando se abraza con los vecinos, cuando comparte el dolor con los más desprotegidos, y cuando besa a la Flaca. Eso no lo eximía de pensar que era Cristina la que tenía que ir a su encuentro, me hace ir ahí, a ese barrio de burgueses rezonga en voz alta mientras camina. Le voy a decir todo, no me voy a callar nada, voy a hablar de la minería, de los Pueblos de la Tierra, de la burocracia sindical. No vamos a mencionar todos los temas de la agenda de nuestro Flaco, vamos a dejarlo para después.

Ahí está nuestro Flaco arrojado al mundo, a la realidad. Camina en dirección a la parada del colectivo. Hoy más que nunca nuestro Flaco es futuro, posibilidad, es un ser que está eyectado hacia el futuro. Todo es futuro en nuestro Flaco. Y nosotros también, somos miles de posibilidades, en todas ellas está la muerte, podemos morir. Pero nuestro Flaco no va a morir, tiene una cita impostergable con el Destino. No puede morir. El Flaco es Vida, Historia y Futuro los tres al mismo tiempo, caminando mientras se dirige a un encuentro fundamental.

El Herman toma la coster 52 al Carmen, el barrio donde está ubicada la ampulosa embajada Argentina en El Salvador. Empezó el invierno y empezaron las lluvias., por eso le habían ofrecido que un auto lo pasara a buscar. Pero no aceptó, necesitaba el tiempo que dura el trayecto para pensar, y además no quería que la barriada lo viera subirse a un auto de lujo. La madre de las incoherencias. Necesitaba ese tiempo para repasar en su cabeza frases que no quería olvidar, aunque sepa que una vez que esté frente a Cristina, las palabras brotarían de su lengua como si fuera un profeta del antiguo testamento. Siempre le pasó eso a nuestro Flaco. Desde muy pequeño, aún cuando era tartamudo y le daba vergüenza hablar en público, cada vez que lo hacía sentía un fuego por dentro, nada más y nada menos que la presencia de Dios poniendo sus palabras en su boca. Siempre confió en ese don, hasta llegando al punto de abusar de él, ir a exámenes sin estudiar o a charlas sin preparar ni una sola palabra. Pero hoy no, era demasiado importante. También necesitaba ese tiempo para rezar.

Se baja en la parada "del mango", el Flaco ¿Quién si no?, a esta altura ya es una obviedad. Recuerden, es Nuestro Flaco, un Flaco como cualquier otro, pero el Nuestro, de Nosotros. Hoy cuando se levantó tenía proyectadas una serie de actividades, la más importante era ir a nadar con el Gringo. Recordemos: llega de nadar, suena el teléfono, lo invitan a la embajada, encuentro con Cristina, colectivo. Ahora nuestro Flaco ya bajó del colectivo y camina la media cuadra de distancia que tiene que recorrer hasta llegar a la embajada. "Tendría que haberle dicho a Cristina que ella fuera a verme a mí" (no se puede poner "piensa el Flaco" porque no estamos en su cabeza, no somos un relator omnisciente, no somos Dios, así que ponele que de los nervios lo diga en voz alta) .

Tendríamos que apurar un poco el relato por qué sino no terminamos más. Corremos el peligro que se transforme en un relato eterno, o que un simple post en un blog devenga en un libro, ¿se imaginan?. El Flaco, Conversaciones Irreverentes con Cristina Kirchner. Ah , no?. ¿Qué ya existe?. Sigamos.

En esa media cuadra que camina observa las de los ricos de la zona, hay mucha seguridad, eso lo sabemos, San Salvador es una de las ciudades con mas tasa de homicidos por cantidad de habitantes en todo el continente. Le gustan los árboles que se erigen a su costado, entre los caserones. Ya divisa el palacio donde está la embajada, adentro está Cristina, la presidenta de su país, o de su anterior país, ahora su país es El Salvador. Entra a la embajada, un policía con una amatralladora lo recibe en la puerta. El embajador gana 20 mil dolares mensuales, los cónsules
ganan 12 mil cada uno, la secretaría, la que hace todo el trabajo, gana 700 dólares, el Flaco cobra 300 dólares mensuales.

-Después me dices si la secretaria es bonita, suerte. -le había dicho el Gringo al Flaco mientras se estrechaban en un abrazo fraterno, esos abrazos con amigos entrañables, abrazos que uno quiere que duren toda la vida.

El Herman, perdón, nuestro Flaco, sabía que la secretaria no está buena. No es la primera vez que va a la embajada, ya fue varias veces a realizar todo tipo de trámites burocráticos.

-¿En que le puedo ayudar? -pregunta la dulce voz de la ya no tan hermosa secretaria de la embajada.
-Si, mi nombre es Francisco Bos, vengo a entrevistarme con Crist...
- Ah! Francisco, si, si. -la morocha le sonrie. No sabemos por qué. el Flaco se jugó con una camisita y un jean, estaba bastante presentable. ¿Se reiría de la abertura entre los dos dientes frontales?. O quizás, simplemente la secretaría estaba contenta de ver "uno de los suyos", un muchacho del pobrerío de El Salvador.
- Toma asiento, Francisco que ya lo anuncio.

La secretaria toma el teléfono y anuncia al Flaco. El Flaco se sienta en un sillón, ojea la última edición de Le Monde Diplomatique que había sobre una mesita ratona mientras espera.
- Sr. Francisco, pase, la Presidente le espera.

"han pensado en lo antisistemico de la lucha por la tierra?" - PARTE 1

INTRODUCCION

Supongamos una conversación, un 'diálogo irreverente' que ahora están tan de moda.

Para hacerlo debemos suponer que el Herman tiene un teléfono, no lo sabemos pero supongamos, un teléfono viejo como esos que venían de entel color celestito o verde, esos que tenían disco de marcado a los que había que hacer girar tantas veces como números tuviese el teléfono de la persona a la que queríamos llamar. Supongamos, entonces, que en la casa del Herman suena ese teléfono, una llamada que nadie atenderá porque el Herman y su compañero -no sabemos su nombre, pongamosle el Gringo- se fueron a nadar. Un teléfono suena en una casa de El Salvador.

El teléfono suena incansablemente durante las dos horas que dura la jornada acuática del Herman y el Grigo. Ni bien se peguen la vuelta y estén haciendo el ingreso por los angostos pasillos gris cemento de comunidad donde viven, una niñita salvadoreña sale corriendo y se arroja a los brazos del Herman o del Gringo que para el caso es lo mismo y otro, de no más de tres años, esos nenitos simpáticos que a penas nacen ya se las saben todas, sin ocultar una cierta molestia le dice al Flaco (al Herman) que el teléfono estuvo sonando toda la tarde. El Gringo se apresura y se dirige por el largo pasillo hasta la casa, a lo lejos se ven las plantas verdes que el Herman con paciencia de horticultor se ha dedicado a cuidar en los últimos meses. El Gringo ya corre, escucha el teléfono sonar incansablemente. No sabemos por qué corre, al Herman parece no importarle, juega con cuatro o cinco nenitos -ay! ese niño eterno, Herman querido cuanto se te extraña!-. Suponemos -supongamos- que el Gringo corre porque espera una llamada de su familia que vive en algún lugar del Imperio del Norte.

Llega el Gringo a la casa, y sin más -acá podríamos dedicar largos párrafos a describir una casa que no conocemos aunque esperamos, en algún momento, tal vez cercano, llegar a conocer- junto al altar dedicado a San Romero, mártir salvadoreño de los derechos humanos, levanta el tubo.

-¿Con el Sr. Francisco?
-No está disponible él en este momento -responde el Gringo rubión.
-¿Sabe en qué momento podría encontrarlo? -pregunta la voz suave de la mujer que habla del otro lado de la línea, una voz de esas que cuando uno la escucha sabe, está completamente seguro que la dueña de esa voz está, sin más, buenísima. El gringo lo sabe por eso aún no colgó y todavía habla. Suponemos, sabemos, que el Gringo playboy y cabrón ya hubiese cortado si la persona del otro lado fuera un hombre.
-¿Quién habla? -Pregunta, no porque quiera ser descortés con la hermosa señorita, sino por qué sabe los problemas que el Herman tiene con migraciones y no quiere ser el entregador ante una posible deportación que desde su regreso luego de la visita del Herman a la Argentina, lo tiene bastante intranquilo.
-Mi nombre es Silvina, la secretaría del agregado de la embajada Argentina en El Salvador.

Listo, cagó el Herman, lo deportan, lo van a deportar (Piensa el Gringo y pensamos testigos-lectores de esa conversación) necesariamente lo van a deportar, se lo merece, eso le pasa por creer que la burocracia del Estado es una estupidez, que no sirve para nada. Ay Herman! si hubieras leído el apunte de Webber cuando cursamos sociología!.

-No, no se encuentra y no creo que puedan encontrarlo. Responde estóico el Gringo.
-¿Sabe donde podría encontrarlo?
-No, lamento no poder ayudarla señorita, pero he perdido el contacto.
-¡Qué pena! -lamenta la dulce voz del otro lado del tubo- Se lo comunicaré a mi jefe. Disculpe la molestia Señor, tenga Usted buenas tardes.
-Ninguna molestia, señorita, buenas tardes para usted también...

El Gringo piensa. No duda que al Herman -quien ya se encuentra a pasos de entrar a la casita- lo buscan por algo nada bueno. No duda. Si tiene alguna duda es nada más por qué quisiera confirmar si la secretaria del agregado está buena o no. Se la imagina, petisita, flaquita, con buenos pechos. Fantasea con esa chica, como fantasea cualquier muchacho con el corazón roto. Ese es nuestro entrañable Gringo. El Gringo que corría para alcanzar un llamado de casa está ante una encrucijada. Sin pensarlo mucho, antes que la señorita corte, se atreve a preguntar...

-Disculpe señorita, ¿Le podré preguntar por qué lo busca? Quizás pueda ayudar a localizarlo.
-Bueno, lo estamos buscando por qué necesitamos que se presente en el Complejo Escalón La Montaña, aquí en la embajada, en Calle La Sierra para mantener un encuentro con la Presidente Cristina Fernández.
- ¡¡¡¿¿QUE??!!!
-Lo que ha escuchado señor. La Presidente de la República Argentina se encuentra en visita en El Salvador y quiere reunirse con él. -dice confiada, para sopresa de todos (del Gringo y de nosotros que leemos).

-Herman!!, Hey flaco!!!.
-¿Qué pasa? ¿Llaman de tu casa?, ¿Es tu ex? -pregunta el Herman mientras el Gringo lo mira con los ojos desorbitados, como cuando alguien quiere contar un chisme a un amigo entrañable y no espera la hora que llegue ese momento. Bueno, ahora el Gringo está en condiciones de hacerlo. Olvida que le había filtrado al Herman, que le había dicho que no estaba. Eso ya no importa.
-Tienes que atender este llamado Flaco.
-¿Para mí? Pero, ¿Quién es?. No será... Gringo hijo de p....
-Atiende Fran, atiende. -interrumpe el Gringo y literalmente se lo pone en la boca, el tubo, claro.

miércoles, 27 de abril de 2011

Este blog banca la lucha de los q'om



-¿Por qué Cristina no recibe a los q'om?. Lancé en la mesa de una cena familiar hace dos días, y explico -Claro, recibió a los familiares de Mariano Ferreyra, a los delegados representantes de Villa Soldati, ¿Por qué no recibe a los q'om?, les pregunta que necesitan.

-Las tierras le van a decir -interrumpe mi viejo, o la novia de mi hermano, o mi hermano.

-Bueno, las tierras, ¿quieren las tierras? ahí las tienen -arremeto confiado. Podría haber dicho que es lo que les corresponde porque son sus tierras y son de ellos, y es un derecho constitucional que protege a los Pueblos Originarios, esos a los que Lucho Avilés quiere barrer -cual Roca del S.XXI- porque no lo dejan llegar tranquilo a la peluquería.


Volvamos. Estamos en la mesa familiar, tiro el planteo de los Q'om. ¡Ah! no les dije la composición de la mesa. Comíamos en el garage, en realidad no es garage desde hace una pila de años cuando aún vivían en esa casa mis abuelos, pero le seguímos diciendo garage. En una cabecera estoy yo, y en la otra el Patriarca, con su cara redondeada por los kilos, las canas blancas que cubren toda su cabeza y el delantal de cocinero. Ese es mi viejo, historiador jubilado -aunque birla al sistema y sigue conservando algunas clases-, cocinero oficial de la casa, en realidad ese día sólo había calentado los restos del asadito que comieron en pascuas con mis abuelos y la nona. Comieron, sí, por qué yo estaba en Buenos Aires con Noe. En uno de los costados de la mesa, a mi izquierda mi hermano y su novia, y a mi derecha el lado femenino de mi familia, mi mamá y mis hermanas. A ellas no les interesa en lo más mínimo la conversación que está ocurriendo ahora. Continúo.


-Les damos las tierras y ya. Tengo una teoría de por qué no los reciben, si recibieron a los familiares de Mariano y los de Villa Soldati, yo creo que no los reciben porque limpiaron a un cana, no los reciben con la excusa que son violentos.

- Ay no! -dice la novia de mi hermano, cómo dicen las minitas cuando decís una guarangada o eructas, pero ella no lo dice como una pendejita bien porque el compañerito de aula eructó y le sopló el aliento del eructo en la cara, lo dice por qué le indigna que diga que los indios son violentos y me informa: -Los policías también mataron a un miembro de esa comunidad.

- Es verdad, pero con la excusa que ellos limpiaron un milico pueden decir "no señores, ustedes son unos violentos, así que con ustedes no negociamos, por qué este Estado no negocia ni recibe a violentos, somos el gobierno de los derechos humanos, con nosotros están las abuelas y las madres, los simbolos de la paz en este país que sólo sabe hacer la guerra y odiar. Ustedes no, ustedes ¿en qué se diferencian de aquellos que los oprimen?"


Listo, ya me había justificado. En realidad no dije todo eso que digo que dije. Solamente llegué a "limpiaron un milico", el resto lo agrego ahora, total, a quién le importa. Ya me había justificado, decía, por qué a veces, cuando uno banca este proyecto, el de Néstor y el de Cristina, uno tiene que hacerse bien el boludo. A veces, ojo, no siempre. Seguramente yo me hago menos el pelotudo con mis convicciones que los boludos que levantan el cartel de Trotsky. Ellos hasta tienen que justificarse por qué estar en contra de ver fútbol gratis en canal 7. Yo no, lo mío es mas fácil, banco lo que me gusta -muchas cosas- y critíco lo que no me gusta -muchas cosas también-. Algunos dirán que a su criterio lo que no me gusta es poco, ¿y qué?. No me importa, yo sé quien soy. A los grupos que ahora levantan, oportunamente, la bandera de los q'om no los ví en la marcha de los Pueblos Originarios el año pasado, cuando más de 30 etnias de nuestro país caminaron hasta la Casa Rosada y se reunieron con Cristina. Ellos no estaban, nunca estarían, son la vanguardia que nunca se mezcla. En cambio yo estaba, y también estaba escrachando la Unión Ferroviaria el día después que mataron a Mariano. ¿Se los imaginan a ellos si mataran a un militante peronista? Lo festejarían. Dirían, un peroncho menos. Eso me hace mejor persona que ellos, porque tengo una sensibilidad que ellos nunca tendrán.

- Yo te voy a decir por qué no reciben a los q'om. Dice mi viejo, como quién conoce cómo se discute en una mesa y planea cerrar el tema para ir a la cocina a buscar un poco mas de papa fritas.

- Te escucho.

- Si los reciben les tienen que dar las tierras, en eso estamos de acuerdo. Pero la pregunta es por qué no les dan las tierras.

Mi hermano acompaña la reflexión de mi viejo: - Claro, ahí está todo el tema del desmonte y la soja, no les van a dar nada. -A esta altura yo estoy pensando que me están cagando, como siempre.

- Hay intereses empresarios muy grandes detrás de ese reclamo, gente de mucha guita, la gente de la soja, los pooles sojeros. -me explica con la pasión de alguien que su vida fue la docencia, se pudrió de los pibes, pero sigue teniendo alma de docente. Y termina: Las tierras no se la van a dar porque el gobierno también defiende esos intereses.

Me cagaron, ¿no?. Tienen razón, por eso este gobierno no va a ir mas a fondo, porque "el modelo" es el modelo agroexportador que ningún gobierno popular quiso ni pudo cambiar. No lo hizo Yrigoyen, tampoco los conservadores reformistas de la década del '30, no pudo Perón, Néstor tampoco y Cristina no lo hará. El proyecto Nac&Pop tiene sus límites, ha incluído a una gran parte de los desposeídos a fuerza de planes de vivienda y asignación universal. Para el trosco, Pino Solanas o el lector de la Barcelona eso siempre va a ser poco. ¡Y claro que es poco! si fueron 30 años de medidas antipueblo, la recuperación va a costar, estos paliativos van ayudando como pueden. Al grupo que mas beneficia el Kirchnerismo es -paradójicamente- a la clase media que se dedicó al consumo de bienes de lujo. A la gente le encanta comprar televisores grandes. Pero la mayor parte de la torta se la llevan los sectores de la indrustria nacional, los grandes productores sojeros y las empresas mineras multinacionales. El proyecto de Néstor y Cristina tiene límites. Los Q'om son un límite que le duele al proyecto. ¿Al proyecto?, no como "el proyecto" es una cosa, un gigante invertebrado como decía Cooke hablando de otra cosa. Los Tobas Q'om nos duelen a nosotros. Por eso acompañamos su lucha, acá estamos, los bancamos.

jueves, 21 de abril de 2011

En la engañosa tapa...

...de la revista Barcelona (eligieron a Juan Manuel Abal Medina hijos de puta! es el mejor cuadro joven del pais) se preguntan... ¿como puede hacer para despertar tantas pasiones?



Mirá:





fácil... en casi 65 años nunca nadie se animó ni ese "poquito" que se animaron Néstor y Cristina

miércoles, 20 de abril de 2011

Ante la falta de comentarios


¿Vieron que cada vez da mas fiaca comentar en un blog?
A mi me pasa en los blogs que leo y me imagino que a ustedes les pasará acá. Así que incorporé una forma de comentarios nueva.
La cosa es así, al pie de cada entrada encontrarán una caja de Facebook donde van a poder comentar como en el Face.
Si ya están 'logueados' (es decir si en la otra ventana que tienen abierta están conectados en facebook) podrán comentar directamente. Sino, hay un recuadrito que dice "comment using" , eso lo abren y aparecen cuatro opciones distintas para entrar: Facebook, Hotmail, AOL y Yahoo!. Lo mejor es Facebook.

Seguimos manteniendo la vieja caja de comentarios para los que aún sientan que quieran comentar por ahí.



Espero les guste.

martes, 19 de abril de 2011

Genio y figura


Fragmento de "El Flaco. Conversaciones irreverentes con Néstor Kirchner".
José Pablo Feinmann, Planeta, 2011.





Otra vez la voz del vocero presidencial en el teléfono:
–El Presi quiere verte. Tarde, como a vos te gusta. A las 8 de la noche. ¿Está bien?
Tomo un taxi.
–A la Casa Rosada.
–¿No va a cualquier lado usted, eh?
–Soy contador. Sumo y resto. Lo mío son los números, no la política.
Ese día iba mejor vestido. Llevaba corbata y un traje oscuro.
–Ajá, los números y no la política. ¿Le creo?
–Oiga, ¿cómo no me va a creer?
–No sé, usted tiene voz de político. De dar discursos.
–No di un discurso en mi vida. Una vez, en un reencuentro con compañeros del secundario. Estábamos todos en pedo.
–¿Qué le parece este Presidente?
–Hasta ahora no mató a nadie. Mírelo a De la Rúa. Con esa cara de Luis XXXII y se fue dejando más de treinta cadáveres.
–¿Luis XXXII?
–Dos veces más boludo que Luis XVI.
–Qué bueno. ¿Y cree que..?
–Dígame, ¿a ustedes les pagan por hablar con los pasajeros?
Llego a la Rosada. Ahora estoy en la sala de espera. Me avisan que el Presidente me va a recibir en seguida. Aparece Omar Bravo. Lo conozco de los tiempos de la revista Medios y Comunicación, que salía por 1981 y tenía bastantes huevos. La dirigía Raúl Barreiros, colaborábamos Sasturain y yo y algunos otros.
(...)
–¿A qué viniste? ¿A ver al Flaco?
Así lo nombró Omar: El Flaco. Le dije que sí. Después, no lo vi más. Hubo algo que no cerró y se fue, supongo. Pero desde el 2004 es profesor de Política Internacional en TEA. Y le va muy bien. Lo sé porque me mandó un mail: “Sé que estás escribiendo un libro sobre el Flaco: acordate que el que te recibió en la puerta fui yo. Y cuando el Flaco andaba a los gritos pidiendo tu número de teléfono también se lo di yo, que lo tenía desde los tiempos de Medios y Comunicación”. Lo notable es que yo lo había puesto antes de que llegara su mail.
Pasé a la sala de gabinete. Primero hay que atravesar el universo de las secretarias. Saludan, sonríen. Se las ve radiantes.
Entro en la sala de gabinete. Kirchner está lejos. Mira por una ventana. La Plaza de Mayo, seguro. Sin saludarme, gira y dice:
–¿Ves estas coberturas doradas? ¿Son una mierda, no? Las puso Lanusse. Si las sacás, se ve la Plaza. Pero la Plaza te ve a vos. La seguridad aconseja dejarlas. Cubrir esas ventanas, así la Plaza no te ve a vos y vos no ves a la Plaza. Pero yo, a la Plaza, quiero verla. Quiero estar cerca de la gente. Total, ¿qué va a pasar? Es muy pronto para que me peguen un tiro. Vení, sentate. El se sienta en la cabecera. Me indica el asiento de la derecha. Los asientos son de cuero gris. O lo eran ese día. (...)
Néstor siguió hablando. Ninguna formalidad había tenido lugar. Entré y él ya estaba hablando. No hubo saludos de ninguna clase. Qué tal. Cómo andás. Cómo te va, Presidente. Leí una nota tuya este domingo. ¿Vas a ir con Filmus a Santa Fe? ¿Cómo está Cristina? Nada. Ahora estábamos en la mesa de gabinete. Y él seguía hablando. Era como un monólogo interno. Había empezado antes de que yo llegara y ahora continuaba. Pero en voz alta y dirigido a mí. Esa continuidad era lo esencial. Porque esa continuidad decía quién era Néstor Kirchner: alguien que no se detenía. No paraba. Pronto vamos a estar en la Quinta Presidencial, van a ser las 4.30 de la mañana, él va a tener que volar a las 6.15 para Córdoba y sigue hablando. Somos pocos. Alguien –Alberto Fernández– le dirá: “Néstor, tenés que salir para Córdoba en menos de dos horas”. El estaba metido en un rompecabezas político, lo venía delineando desde hacía diez minutos. Con algún fastidio por la interrupción, dirá: “No importa. A mí me gusta esto”. Hará un gesto con las manos, abarcándonos. Significaba: “Esto”. Y esto era la política. Su obsesión, lo que le impedía detenerse. Vamos, vamos por todo.
Esa frase lo define mejor que ninguna otra. Sería erróneo enfocarla desde la mira de la ambición. ¡Claro que era ambicioso! Un político tiene que ser ambicioso. La política es el juego del poder. De desear, de amar el poder, de ambicionarlo. Un político que no ame el poder es un perdedor antes de largarse a los conflictos, a los antagonismos y a los consensos. Pero el vamos por todo de Néstor era más que eso. Era su fuerza interior, una certeza profunda acerca de la realidad y sus resistencias: todas podían ser vencidas, derrotadas. No hay caída de la que uno no se levante. De toda derrota se sale. Estaba animado por la pasión de la voluntad. La voluntad era un ariete contra el muro de lo imposible. No creía, como Perón, que la única verdad es la realidad. (Aunque, si le venía bien, podía decirla. De hecho me la dirá en la carta que habrá de enviarme en junio de 2006, al analizar nuestras diferencias ¿irresolubles?) Creía que toda realidad puede ser creada, si la creamos nosotros como fruto de nuestro triunfo. Y que toda realidad, si es adversa, puede ser vencida, porque nuestra pasión, nuestra voluntad de vencerla es más fuerte que ella. Al fin y al cabo, ¿qué es la realidad? Algo ya constituido, ya hecho, un bloque en sí, que remite a sí, cuya fuerza es no cambiar, es ser lo que es para siempre, la realidad es un cascote en el camino invencible de la voluntad. (...)
Sigue Néstor:
–Yo no voy a andar con medias tintas. Ojo: soy un gradualista. Pero el país está por el piso y cuando uno encuentra un país así no se puede dar el lujo de ser gradualista.
–Hay mucha pobreza, Néstor. Hay hambre. En algunas escuelitas de provincia los pibes se desmayan en el aula. ¿De qué? De hambre. Ese pibe está condenado. Entre tanto, un pendejo del Liceo Francés, rico, bien alimentado, desarrolla sus neuronas. Ese es un triunfador. El otro, no. El otro está condenado. Tiene una existencia...
–Una existencia-destino.
–Gracias por leerme.
–Hace rato que te leo. Mis hijos también. Contame bien eso de la existencia-destino.
–Sartre se equivocó cuando dijo que la existencia precede a la esencia. Desde nuestro pensamiento situado se equivocó. Hablaba desde un país del Primer Mundo. Deteriorado por la guerra, pero sin hambre. Aquí, la esencia precede a la existencia. Porque la esencia de un pibe de una escuela rural no es la misma que la de un pibe de un colegio privado. La esencia es lo que cada uno trae al mundo. Al nacer ya tengo un pasado. Tengo padres, tengo una casa (si la tengo), tengo un lugar al que llegué, puede ser Jujuy, Yahvi o la calle Arroyo, tengo comida, mucha, poca o ni una mierda. Eso me condiciona. Condiciona mi vida. Construye mi destino. Si no me alimento bien de pibe, si no recibo amor de mis padres, no voy a saber dar amor, no voy a saber querer. En la escuela rural la maestra es una piba llena de generosidad que hace lo mejor que puede. Pero en una privada de San Isidro una maestra tiene una formación privilegiada que es la que trasmite a los pibes que van a ser la derecha de mañana. Casi siempre es así. A veces, no. Rebeldes nunca faltan. Pibes que rompen con su clase social. O sea, prioridad número uno: cero hambre.
–Eso lo anda diciendo Lula. Pero “hambre cero” implica el tema del poder. Decime, ¿qué pensás del poder? ¿Quién lo tiene? ¿Nosotros?
–No.
–De acuerdo: nosotros tenemos que pelearle el poder al poder. Sacárselo en la medida en que podamos. Pero no va a ser fácil. Ahora la derecha está tranquila. Se asustó con el “Que se vayan todos” y los despelotes del 2001 y el 2002. Pero no saben retroceder. Ya me dieron un pliego de condiciones.
–¡Qué hijos de puta! ¿Te dieron un pliego de condiciones?
–Sí.
(No me dijo quién. Fue José Claudio Escribano, el de La Nación. Ese tipo, durante la dictadura, era un ideólogo de primer nivel. Bajaba línea desde su “democrático” diario, que apoyó todos los golpes de Estado.) (...)
–¿Conocés la respuesta que le dio Perón a Braden cuando le llevó su pliego de condiciones?
Larga una carcajada.
–Sí, pero yo al hijo de puta que me trajo el pliego de condiciones no le podía haber dicho: “No quiero ser bien mirado en su país al precio de ser un hijo de puta en el mío”. Porque los dos tenemos el mismo país. El quiere una cosa. Yo quiero otra.
–Esa es la historia de la humanidad: unos quieren una cosa, otros quieren otra. No tiene arreglo. (...)
–Pero, ¿tan fuertes se creen como para traerte un pliego de condiciones? ¿O te creen tan débil?
–Lo segundo. No olvidés algo: soy el Presidente que asumió con sólo el 22 por ciento de los votos. Nadie, nunca, en la puta vida, asumió con menos votos la presidencia del país. ¿Cómo querés que no me vean débil?
–Entonces, la cuestión es: cómo hacer para que te vean fuerte. O mejor: cómo hacer para que sepan que sos fuerte, que no les tenés miedo y que el 22 por ciento te lo pasás por el culo. (...) La pregunta es la de siempre: ¿cómo se crea poder?, ¿cómo se construye poder? Yo siempre dije una frase. La dije desde pendejo. Cuando se hablaba de “tomar el poder”. Todo el tiempo todo el mundo hablaba de tomar el poder. Y yo decía: el poder no se toma, se crea. Quería decir: para tomar el poder hay que tener un poder superior al del poder. Ese poder, ¿de dónde sale? El poder para tomar el poder, ¿cómo se construye?
–Eso era en los setenta. Se creía que tomar el poder era asaltar la Casa Rosada. Como lo hicimos el 25 de mayo del ’73. Con Cámpora en los balcones y nosotros dominando la plaza. Pero hoy, ¿dónde está el poder? No creo que hoy –hoy, eh– construir poder sea algo posible de reducir al ámbito nacional. Y con esto vamos a la cuestión de América latina. Acá ya nadie se libera solo.
–No hay liberación nacional.
–Eso está muerto. O la cosa es continental o no va.
(...)
–¿Se le puede creer a un tipo que llegó a presidente de la República?
–Otra vez: ésos son prejuicios de intelectuales. –Se levanta y vuelve a caminar por la sala. Se pone las manos en los bolsillos. Le gusta hablar como si mirara alguna lejanía–. Sin embargo, es cierto: no es fácil creerle a un Presidente. Más aquí. Más en este país. Tantas veces nos metieron el dedo en el culo...
–Escribí una nota con ese título: El dedo en el culo.
–Cómo era.
–¿Te acordás cuando De la Rúa, casi al final, ya boqueando, lo llama a Menem a la quinta de Olivos?
–Sí, hasta me acuerdo de la foto. Daba asco verlos a los dos juntos.
–Precisamente. De la Rúa ya era un dedo en el culo. Ahora lo llamaba a Menem. Otro dedo en el culo. ¿Para qué lo llamó? Porque quería una segunda opinión. Está basado en un chiste muy bueno. Un famoso urólogo en lugar de un dedo te metía dos. Quería una segunda opinión.
Ni bola le dio al chiste. Me sentí medio pelotudo. Siguió dando algunos giros por la sala. Las manos, las dos manos en los bolsillos del pantalón. Estaba en mangas de camisa. El saco andaba por ahí, tirado en algún sillón, la corbata también. Dice:
–Pero es cierto. Un Presidente ya no tiene credibilidad. Me la tengo que ganar. Hago cada cosa. No te imaginás. A la mañana hablo por teléfono a cualquiera. A cualquiera, eh. Agarro, marco un número y espero. Alguien atiende y le digo: “Buenos días, disculpe que lo moleste. Quería hablar con usted”. “¿Quién habla?” “El Presidente.” “¿Quién?” “El Presidente, Néstor Kirchner. Quiero preguntarle si está de acuerdo con lo que estoy haciendo.” Algunos me reconocen la voz. Esos, aunque no lo pueden creer, me creen. “Qué honor, señor Presidente”, me dicen. Yo les digo que el honor es mío. Y que me diga qué le parece lo que estoy haciendo y qué haría él en mi lugar. Es genial, genial. De lo que estoy haciendo hablan poco. Ahora, de lo que harían en mi lugar... ¡mamita! Tengo que cortarles. O les digo que me disculpen. Que los vuelvo a llamar mañana.
No sé cómo, pero –lo recuerdo bien– ahora estaba Miguel Núñez. Que se reía y tenía un montón de papeles que sostenía como un tesoro o como la prueba irrefutable de algo. Sí, era esto: la prueba irrefutable de algo. Dice:
–Néstor, contale lo que te pasa con los que no te creen. (...)
–Uy, sí. Algunos no me creen. Los llamo a la mañana, ¿no? Como a todos. “Hola, qué tal. Cómo anda.” “¿Quién habla?”, dice el tipo. “Néstor Kirchner, el Presidente. Quería saber...” “¿Quién?” “Néstor Kirchner.” Y el tipo se encula y me grita: “¡Andá a cagar, Carlitos! ¿A vos te parece andar jodiendo a esta hora? Ni el mate me preparé, boludo”.
(...)
Se pone a mirar algo. Uno no sabe qué. Por ahí, nada. No mira nada. Se mira adentro. Busca. De pronto, el ejercicio se acaba y te mira de golpe:
–¿Cuántos poderes hay en la Argentina? –pregunta.
–En cualquier lugar del mundo hay muchos poderes.
–No, no, esas boludeces ya las conozco. La multiplicidad de poderes. Todo se multiplicó en los últimos años. Sin embargo, la globalización es una. Que no jodan. Es una. Son ellos los que nos globalizan. Nosotros, de boludos, nos dejamos globalizar.
–Hay dos poderes en la Argentina. Los dos que Menem armonizó: el establishment y el peronismo. Menem sometió el peronismo al establishment.
–Entones no los armonizó.
–Fue una armonía, pero desigual. Menem convenció al peronismo de que el gran negocio, en los noventa, con la URSS hecha pelota, era seguir al establishment, al neoliberalismo. Nadie dijo que no. Total, todo se había ido a la mierda. Era la hora de ser socios de los triunfadores, de ser parte de la gran cosecha, de afanarse el país con ellos. Esos dos poderes siguen siendo los de hoy.
–¿Y vos proponés que yo me abra de los dos?
–No, que crees uno nuevo.
–¿Y mientras tanto en qué me apoyo?
–Ni el peronismo ni el establishment te pueden atacar por lo menos durante un año y medio. Si abrís un nuevo espacio, muchos te van a seguir. De todos lados. Peronistas que están hartos del aparato, gente de la izquierda, de los derechos humanos, empresarios podridos de los carcamanes del peronismo, hasta Estados Unidos. En serio, puede interesarles una fuerza nueva, democrática, lúcida, limpia, más que la mafia del aparato duhaldista.
–A mí me interesa eso. Y lo voy a intentar. Sobre la marcha se verá cómo viene la mano. Para hacerlo voy a tener que hablar con todos. La política es eso, eh. La política es no hacerle asco a nada. (...)
–¿Eso y no otra cosa? –pregunto.
–Eso y no otra cosa –insiste Néstor–. No hacerle asco a nada.
–Es lo que dice Perón en Conducción política: “A algunos les quiero dar una patada y les doy un abrazo”.
–Eso se lo debe haber dicho Maquiavelo al príncipe.
–Puede ser. Pero seguro no le dijo: “Cuando se negocia hay que ceder el 50 por ciento. Pero quedarse con el 50 por ciento más importante”. En fin, mirá de lo que le sirvió con la Jotapé. Negoció cagándolos a tiros.
Otra vez se queda en silencio. Pero poco. Hace en seguida una de sus transiciones bruscas. Néstor Kirchner es capaz de tomar decisiones impulsado por una fuerza interior que casi no le cabe en el cuerpo. Son tan veloces que uno no sabe si las pensó, si las había pensado o si no las pensó ni por joda, se largó a la pileta nomás. Es algo tan suyo, tan personal como cuando alguien le dice una idea, él no tiene ganas de darle pelota y, moviendo la mano de un lado a otro, con los tres dedos unidos y en punta como si fueran una lapicera, le dice:
–Anotalo. En serio, anotalo. Después me lo das.
Eso y “metetelo en el culo” es lo mismo.
–¿Vos conocés la pobreza? ¿Le viste la cara a la pobreza?
–No mucho en los últimos tiempos. Les vi la cara a los obreros cuando tenía una fábrica con mi hermano. Entre 1965 y 1982. Vino Martínez de Hoz, mi hermano se puso un negocio de Puerto Libre, hizo guita a patadas y yo tuve que negociar la quiebra. Me quedé en pelotas.
–La cara de los obreros no es la cara de la pobreza. Los obreros de la época que mencionás tenían laburo, salario, casa, familia, dignidad. La pobreza es indigna. Menem humilló a los obreros. Los transformó en mendigos. Pero, ¿recorriste el conurbano?
–Lo siento, no. Casi no salgo de mi casa. Escribo como un poseído.
–Le ves la cara a la pobreza y no te olvidás más. ¿Vos peleás por los pobres?
–Peleo para que todo sea menos brutal. No creo que pueda cambiar este sistema de mierda. Además, no tengo ninguna receta. No sé por qué lo cambiaría. Aumentaría la participación de los marginados en la renta nacional. Haría un plan de viviendas. Crearía industrias para que tengan trabajo. Pero ya no creo en el socialismo de Marx ni de Lenin. Hay que hacer otra cosa.
–¿Cuál?
–No sé. O sólo algo sé, apenas algo: nada de dictadura del proletariado.
–Insisto: vos peleás por los pobres. ¿Cuando decís que peleás para que todo sea menos brutal pensás en ellos?
–Sí.
–¿Y cómo no les vas a ver la cara?
–Se la veo en Buenos Aires, Néstor. Los veo revolviendo los tachos de basura. Estoy comiendo en Lalo y desde la ventana veo a los pibes revolviendo la basura. Después, como con una culpa que me perfora el estómago.
–Es el precio que pagás para tener la conciencia tranquila.
–La tengo tranquila. No puedo hacer más de lo que hago. No puedo pirarme como Simone Weil. No puedo ir a laburar a la Renault. Que, además, se rajó de aquí.
–Podés venir conmigo a Tucumán.
Otra faceta de Néstor. Los viajes sorpresivos: “Te venís conmigo”. Sigue:
–Estuve ahí. Fui en tren. Para ver bien todo. Para no dejar de ver la miseria. Cuando el pobrerío se agolpaba junto al tren me tiré sobre ellos. Quería tocarlos, que me tocaran. Tenía un ramo de flores. Ellos sabían para qué había ido. Había una gran fosa. Los milicos habían enterrado ahí doscientos cadáveres. ¿Pocos, no? Total, estamos acostumbrados a cifras peores. ¿No son una mierda las cifras? Te dicen doscientos, quinientos, diez mil, treinta mil y no ves ni una cara. Te muestran la foto de un pibe, de una piba y te querés morir. Te ponés a llorar. “Hijos de puta”, decís. “¿Cómo pudieron matar a esta piba, a este pibe?”. Me llevaron hasta la fosa y ahí tiré el ramo de flores. Después volví al tren y me fui. Oíme bien, la próxima vez que vaya a Tucumán te venís conmigo. Te agarro de un brazo y nos tiramos juntos sobre la gente. Ahí le vas a conocer la cara a la pobreza.
No supe qué contestarle.
Entonces apareció Cristina. Venía contenta, cargaba con un libro de dimensiones temibles. Camina pisando fuerte, siempre decidida, siempre sabe a dónde va. Todo piso que pretenda tolerar esa pisadas deberá ser fuerte. Si no, se agrieta. Si se agrieta, ella no se hunde. Da un pequeño salto y sigue por otro carril. Hasta donde yo sé –no es mucho lo que sé, pero creo conocerla–, Cristina se fija una meta y la meta no se le escapa. Apunta hacia y hacia ahí va. (...) Ahora pone el enorme libro sobre la mesa de gabinete. Es un libro sobre los glaciares.
–Hola, José Pablo. –Y sin pausa alguna– Miren esto. ¿No es hermoso?
Néstor lo mira minuciosamente. (¡Cuánto hace que no meto este adverbio! Claro: apesta a prosa borgeana.) Del modo que sea, el adverbio ya está. Sigamos con él. Si Néstor mira minuciosamente, ¿con qué ojo lo hace? Se supone que con el que no se le piantó para un costado. ¿Cuál es? No es fácil la cosa.
Cuando hablo con él no sé bien dónde mirarlo. Porque uno no demora en descubrir el ojo correcto. Sin embargo, ¿hay que mirarlo siempre ahí? ¿No es remarcar su carencia (esa desviación es una carencia: la carencia de un ojo bien centrado) mirarle solamente el ojo sano? No hacerlo, me pone mal. ¿Por qué no mirarle los dos ojos? Tiene dos ojos. Uno, desviado. Pero no es menos suyo que el otro. Y los dos deben haber tenido la misma importancia en su vida. Y hasta acaso más la tuvo el desviado. Porque era el problema a superar. ¿Cómo superar que uno tiene un ojo para otro lado? ¿Qué cargadas habrá tenido que aguantar de pibe? ¿Cuántas veces se habrá tenido que agarrar a las piñas? Los pibes son muy crueles con esas cosas. (“¡Virola! ¡Bizcacho! ¡Se te piantó un ojo, boludo!”) ¿Acaso en esa frase admirativa de sus compañeros cuando conquistó el corazón de Cristina, la envidia no estaba aumentada por la cuestión del ojo?
–¿Vieron la mina que se levantó Lupín?
Podría significar:
–¿No es increíble que el virola éste, con ese ojo que se le fue a la mierda, se haya levantado esa mina?
Cuando me mira de frente trato de mirarle los dos ojos. Darles la misma jerarquía. Y, cuando no puedo, le miro el entrecejo. De esto debe estar más que apiolado porque lo deben hacer muchos. Es la más fácil. “Le miro el entrecejo y zafo.” Porque hay otro problema: no es tan fácil descubrir en todo momento cuál es el ojo al que hay que mirar. A veces se le mezclan a uno. Y se encuentra mirando el que no quería, el que se había vedado. La clave –creo– es no vedarse ninguno. Mirarlo a los ojos como suele decirse. Si uno lo mira así (a los ojos) lo mira indiferentemente a uno y a otro. Se libera del problema del ojo privilegiado. Total, a él ya le debe importar poco a dónde lo miran. Creo que delegó el problema en el otro. Con el tiempo encontrará una solución fantástica. Los grandes actores norteamericanos, los rudos, los que hacen películas de cowboys o de guerra y tienen que andar mucho bajo el sol, siempre entrecierran los ojos. Clint Eastwood tiene los ojos como dos rayitas. (...) El ceño siempre fruncido, siempre malhumorado, y la boca la ladeaba hacia la izquierda o hacia la derecha. Cuando lo hacía mostraba los dientes y cerraba ese ojo, el otro lo dejaba totalmente abierto. La excusa era el sol. Alguien (¡qué lástima que no fui yo!) le dio a Néstor estos datos. O él lo descubrió solo al asunto ese de cómo cerrar un ojo y quedar como un cowboy bravío. La cuestión es que empezó a hacerlo y le quedó bárbaro. Clint Kirchner reemplazó al pibe del ojo virado de la primaria, de la secundaria, de la facultad, de la militancia. Se acabó: ahora era el Marshall de la República, era Clint Kirchner y tenía, como siempre, a la chica más linda del pueblo.
La chica más linda del pueblo dice:
–¿No es hermoso?
–Son los glaciares –dice Néstor.
–Sí, ya sé, bobo. Pero el libro me lo regaló Joseph Stiglitz. Hace dos horas que estoy hablando con él y tiene un montón de ideas para ayudarnos.
Joseph Stiglitz es Premio Nobel de Economía. Suerte que Cristina no agregó: “Vos, en cambio, hace dos horas que estás con este nabo con el que no vas a ir a ningún lado”. Pero yo lo pensé. “Cristina debiera decirle eso.” Jamás lo habría hecho. Sin embargo, si así me pareció, tal vez fue porque algo de eso flotó en el ambiente. ¿O era yo el que lo sentí, era yo el que se sentía un intruso en la Casa de Gobierno, el que no tenía un Premio Nobel ni Saramago le había dicho cómo ganarlo? Stiglitz siempre fue importante para el gobierno de Néstor y Cristina y sigue ahora cerca de ella. Desde luego, está contra la libertad de mercado, a favor del intervencionismo estatal y el Mercosur. Para el establishment y sus periodistas, una pesadilla. Un enemigo mortal.
Cristina dice:
–Hasta luego –y desaparece tras la puerta.
–¿No querés ir con Stiglitz? –le pregunto a Néstor–. Debe tener cosas más importantes que yo para decirte.
Néstor sonríe sonoramente.
–No te creo que digas eso en serio. Para vos, un economista, aunque sea Stiglitz, es un tipo que sabe sumar y restar, pero de política nada.
–Conocés la frase: la política es algo muy importante para dejársela a los economistas.
–¡Claro! Miralo a Menem. Les dejó el país a los economistas. Lo hicieron mierda. Pero hay otra cosa.
–¿Otra cosa?
–Otra cosa por la que no te creo que digas en serio que me vaya con Stiglitz y te deje. Entre Stiglitz y vos, te parece mucho más importante que esté con vos.
–Bueno, con Stiglitz está Cristina. Es posible que ya sea suficiente.
–Tampoco es por eso. Mirá, José Pablo, vos tenés muchas buenas cualidades. Pero creo –creo, eh– que la modestia no figura entre ellas.
–¿La modestia es una buena cualidad? ¿No es una cualidad medio pelotuda? ¿De qué te sirve la modestia? (...) ¿Vos sos modesto? Si me decís que sí tampoco te creo.
–No sé si soy o no modesto. Pero soy bravo, peleador. Voy a tratar de armar un gran quilombo antes de que me saquen de aquí. ¿Y sabés cómo me sacan de aquí?
Se inclinó hacia mí y me miró fijo. No supe con cuál de los dos ojos, pero sin duda con el mejor. Y con una certeza que sostenía existencialmente todo su edificio político, dijo:
–De aquí me sacan con los pies para adelante. Solamente así.
Me encargó una misión que ya comentaré. Pero nuestra conversación en la sala de gabinete había terminado. Terminó con esa confesión de hierro. Esa confesión que implicaba la aceptación del riesgo de la vida y la decisión de entregarla si era necesario. Creo que también agregó:
–Yo, de aquí, no me voy en helicóptero.
Ese encuentro –el primero– había durado una hora y 45 minutos.

Tipos polémicos


Hay tipos polémicos en la história de la humanidad, lo sabemos. Uno de ellos es Lennon, ¿Cómo va a decir que los Beatles son mas grandes que Jesús?. Hay tipos polémicos en el mundo del deporte, como Chilavert (se acuerdan del arquero?) que escupió a Martin "Echarri"Ciccioli, o el Diego. Mas acá en el tiempo, Guillermo Moreno, el actual secretario de comercio, un tipo cuyo nombre no puede ser pronunciado sin antes adjetivarlo como "el polémico secretario de comercio". Con Moreno pasa lo mismo que un ganador del Oscar que se convierte a partir de ese momento en un "Academy Award Winner" o lo que es peor "Academy Award Nominee".

Dentro de las filas del cristianismo tenemos todo tipo de personajes polémicos. En la actualidad uno de ellos es Juan Masiá Clavel, un teólogo sancionado por el Vaticano porque dice la que le pinta. Hoy leí este artículo revelador en Redes Cristianas el cual comparto... porque justamente, habla sobre un tipo polémico.


La pasión atea de Jesús
Juan Masiá Clavel, teólogo

Los mitrados del Sanedrín lo criticaron por ser poco devoto “Compartió la cena de gracias sin ponerse capelos cardenalicios ni sombreros pontificios”. Montado en un borriquillo y jaleado con hosannas infantiles, dio un latigazo sobre la mesa de los banqueros (en contubernio con los jerarcas del templo para costear jornadas mundiales lucrativas)… y los mitrados del Sanedrín le acusaron de ateo (Mc .11). No se quedó a una hora santa en el templo para salvar las apariencias.

“Echando en torno una mirada sobre todo”, entristecido por aquella religiosidad hipócrita, “ya atardecia cuando salió para Betania” (Mc 11,11), donde estaban aquellas amigas y amigos con calor humano y alegría sin doblez… y los mitrados del Sanedrín lo criticaron por ser poco devoto.

Estrujando en su manos las hojas de una higuera seca, habló el martes de reconciliación (Mc 11, 25-26)… y los mitrados del Sanedrín le echaron en cara ser pro-etarra.

Cuando en la cena del miércoles dejó que ella le perfumara y tocara, se escandalizaron quienes no se escandalizaban de comprar traición con dinero (Mc 14, 1-11)… y los mitrados del Sanedrín se confirmaron en su opinión sobre el ateismo de Jesús.

Partió pan y brindó con vino el jueves, “esta es mi vida que se parte y se reparte”, dijo, y compartió la cena de gracias sin ponerse capelos cardenalicios ni sombreros pontificios… y los mitrados del Sanedrín certificaron una vez más el ateismo de Jesús.

Lo ejecutaron el viernes. Antes de morir convirtió en oración la queja: “Abba, ¿por qué me abandonaste? (Mc 15, 34)” Y como Abba se callaba siguió rezando el salmo y esperando contra toda esperanza: “Contaré lo tuyo a la fraternidad” (Ps 21)… y los mitrados del sanedrín dictaminaron: “Ya lo dijimos, este hombre es ateo y muere sin confesión”. Pero un extranjero que lo presenciaba comentó: “Verdaderamente este hombre creía en la Vida. Me parece que los ateos son los mitrados del Sanedrín” (Mc 15, 39).

Horrorosos los últimos momentos de pena de muerte en cruz, lo que se dice “descender a los infiernos” . En plena agonía se mofaban ironizando: “Haz un milagro, si eres capaz, bájate de la cruz por arte de magia y te canonizamos como santo súbito más pronto que a Juan Pablo el Avasallador”. Pero él, callando y sufriendo, se resistió a ceder a la milagrería”… y entonces ya no les quedó duda alguna a los mitrados del Sanedrín: Este tal Jesús indudablemente era un ateo empedernido”.

Pero la madrugada del Domingo el Rabbuní se presentó radiante llamando por su nombre a una creyente enamorada para darle un recado importante: “María, dile a mis amigos y amigas que yo no era ateo, que vivía y sigo viviendo en la Vida de la vida. Diles que os espero en la Vida”.

Y un beso interminable de vida la embriagó extasiada de resurrección en brazos de El Que Vive. Y ahí empezó la cosa. Así fue como empezó aquella mañana esta comunidad de amigas y amigos de El Que Vive, que veinte siglos después siguen enredadas y enredados en las redes de la paz, del amor y de la vida… y también hoy los sanedritas de turno siguen llamándoles ateos…

lunes, 18 de abril de 2011

¿Qué les pasó?

El otro día me preguntaba que les pasó a peerdiodistas, programas de tv y música que me gustaba cuando era mas chico, y que ahora parece como que están pasados de moda o que no se adaptan a los tiempos que corren... eso, como que están desactualizados. por ejemplo...

1. ¿Qué le pasó a Jorge Lanata?


























2. ¿Qué le pasó a CQC?




















3. ¿Qué le pasó a la música del pelado Cordera?

























4. LA RESPUESTA...

ES EL KIRCHNERISMO, IDIOTA!


domingo, 17 de abril de 2011

¿Qué será de sus vidas?


Por acá se los extraña y quisiera saber algo de ustedes.

sábado, 16 de abril de 2011

Hoy acá

viernes, 15 de abril de 2011

Perpetua para Patti

“Yo no quiero entrar en querellas. Todos los días observamos que el Presidente Menem y
hombres de altos planos del Gobierno dicen: ‘No volvamos al pasado’, así que, ¿para qué
volver a los rencores?. No tiene sentido”. (L.A. Patti, al ser consultado por el secuestro y
muerte de los dirigentes peronistas Osvaldo Cambiaso y Eduardo Pereyra Rossi, en octubre
de 1990)

“Que digan que participé en la lucha contra la subversión, que digan que soy un
torturador; yo no lo niego. Pero no me acusen de chorro y de corrupto”. (Revista Noticias,
1996)

“¿Ustedes creen que hechos importantes se van a resolver sin una policía dura, sin
verdaderos interrogatorios? Si tratamos al delincuente con mano de seda, nunca vamos a
conseguir la condena”. (Clarín del 13 de abril de 1997)


El "¿extraño?" caso de Luis Patti





Patti, para quién no lo conoce bien fue un policía egresado de la escuela Vucetich en el año 1970, durante ese tiempo perteneció al círculo de Camps, patrullaba Escobar buscando delegados gremiales en las fábricas, desapareciendo y torturando. En 1982 fue sancionado por la propia policía por vejar y torturar un subalterno, no obstante sigue ascendiendo, recibiendo premios (incluso por su buena participación en 1989 durante el copamiendo de la Tablada) y en 1992 llega a comisario.


A partir de la década del '90 muta de paladín del orden dictatorial en participante de la vida democrática. Es baja en la policía en 1993 y en 1995 se desvincula por completo para asumir el cargo de intendente en Escobar, y es reelecto en 1999 -luego de su frustrado intento de presentarse como candidato a gobernador por el PJ-. Nuevamente candidato a gobernador en 2003, sacó el 12% de los votos. En 2005, de la mano de Hilda "Chiche" Duhalde logró ser elegido Diputado Nacional, cargo que no asumió ya que la Cámara de Diputados, por mayoría, sacó un dictamen para rechazarlo.


Si Patti hubiese asumido como Diputado hoy tendría fueros y su condena hubiese sido imposible. Mas allá de eso sorprende que este carnicero haya podido integrarse a la vida democrática una vez terminada la dictadura y su participación en ella. Hay otros caso también notables como por ejemplo Aldo Rico. Tipos que, además de tener un apoyo popular y acceder a cargos importantes de manera democrática, estaban tan convencidos de lo que hicieron y sabían que iban a tener tanta impunidad que no se borraron con el retorno de la democracia, sino que decidieron ser partícipes de la misma. Fueron protagonistas de un sistema que violentaron y que negaron permanentemente. Se erigieron representantes del pueblo cuando años atrás al Pueblo lo torturaron y lo desaparecieron. Ese es Luis Patti. Y esos somos nosotros. Nos torturaron los Patti, desaparecieron a nuestros hijos, hermanos, padres, vecinos, amigos y después lo votamos y lo elegimos como diputado o intendente.

Para eso sirve la memoria, no es para "revolver el pasado" como dicen algunos. Porque no la tuvimos, como sociedad nos equivocamos mucho, y nos seguiremos equivocando mientras los Patti sigan sueltos por ahí. Luis Patti ya no, ya está encerrado, donde tendría que haber estado desde hace mucho tiempo.



"Patti: Manual del buen torturador"
- CELS - Dossier del Centro de Investigación -

jueves, 14 de abril de 2011

A pocos días de Domingo de Ramos

A pocos días de Domingo de Ramos quería compartir dos cosas con los pocos lectores que frecuentan por aquí.

1.- Hoy vuelve la magia

Hace mucho que no cantamos -y que no nos vemos también- con Ale, uno de los tres integrantes del mítico "Dream Team". Me pidió que le de una mano con la misa de domingo de ramos en San Miguel así que voy vamos a tomar un fernet y tirar unos tonos. ¡Que alegría! ¡Dos tercios de Dream Team!... cuanto mas humano mas divino...




2.- Una reflexión

Para acompañar este alegrón dejo una reflexión de José Pagola que saqué de acá. ¿Saben quien es Pagola, no?. Teólogo sancionado por el Vaticano por escribir este lindo libro.

Domingo de Ramos: Escándalo y Locura




(A) Mateo 26, 14-27,66
Los primeros cristianos lo sabían. Su fe en un Dios crucificado sólo podía ser considerada como un escándalo y una locura. ¿A quién se le había ocurrido decir algo tan absurdo y horrendo de Dios? Nunca religión alguna se ha atrevido a confesar algo semejante.

Ciertamente, lo primero que todos descubrimos en el crucificado del Gólgota, torturado injustamente hasta la muerte por las autoridades religiosas y el poder político, es la fuerza destructora del mal, la crueldad del odio y el fanatismo de la mentira. Pero ahí precisamente, en esa víctima inocente, los seguidores de Jesús vemos a Dios identificado con todas las víctimas de todos los tiempos.

Despojado de todo poder dominador, de toda belleza estética, de todo éxito político y toda aureola religiosa, Dios se nos revela, en lo más puro e insondable de su misterio, como amor y sólo amor. No existe ni existirá nunca un Dios frío, apático e indiferente. Sólo un Dios que padece con nosotros, sufre nuestros sufrimientos y muere nuestra muerte.

Este Dios crucificado no es un Dios poderoso y controlador, que trata de someter a sus hijos e hijas buscando siempre su gloria y honor. Es un Dios humilde y paciente, que respeta hasta el final la libertad del ser humano, aunque nosotros abusemos una y otra vez de su amor. Prefiere ser víctima de sus criaturas antes que verdugo.

Este Dios crucificado no es el Dios justiciero, resentido y vengativo que todavía sigue turbando la conciencia de no pocos creyentes. Desde la cruz, Dios no responde al mal con el mal. “En Cristo está Dios, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino reconciliando al mundo consigo” (2 Corintios 5,19). Mientras nosotros hablamos de méritos, culpas o derechos adquiridos, Dios nos está acogiendo a todos con su amor insondable y su perdón.

Este Dios crucificado se revela hoy en todas las víctimas inocentes. Está en la cruz del Calvario y está en todas las cruces donde sufren y mueren los más inocentes: los niños hambrientos y las mujeres maltratadas, los torturados por los verdugos del poder, los explotados por nuestro bienestar, los olvidados por nuestra religión.

Los cristianos seguimos celebrando al Dios crucificado, para no olvidar nunca el “amor loco” de Dios a la humanidad y para mantener vivo el recuerdo de todos los crucificados. Es un escándalo y una locura. Sin embargo, para quienes seguimos a Jesús y creemos en el misterio redentor que se encierra en su muerte, es la fuerza que sostiene nuestra esperanza y nuestra lucha por un mundo más humano.

Red evangelizadora Buenas Noticias

miércoles, 13 de abril de 2011

Cerca de la Revolución


Ayer fuimos con Noe a ver la producción nacional sobre el cruce de los andes, o como diría mi abuelo gorilón "San Martín K". Digan lo que quieran decir "peeeeeroo" Revolución: El cruce de los Andes es, por donde se la mire, una muy buena película. No es larga como suelen ser las épicas, Rodrigo de la Serna actúa tan bien que te olvidas que es el amigo del Che y a los pocos minutos es un gran San Martín.

Aquí algunos apuntes:


1. San Martín cual Che Guevara


La figura de San Martín como aquel que busca en una gesta heróica, algo grande totalmente desprendido de sí, al punto de estar orgulloso de dar la vida por una causa que ni siquiera es para su propia grandeza, sino para los otros. Las comparaciones con el Che Guevara o el mismísimo Jesús de Nazaret son inevitables.
Igual tampoco es que se salen mucho del esquema que uno tiene de un héroe nacional como San Martín. Lo que todos aprendimos en la escuela, ¿no?. Genial lider militar y brillante estratéga, motivador nato, cercano con sus tropas -juega al ajedrez con un sargento negro y al termino de la partida le regala el tablero, cuando les va bien ofrece para todos vino o aguardiente-. Pero también muy duro y disciplinado.
SI NO VISTE LA PELI PASA AL PUNTO 2
Los momentos que mas me gustaron son cuando juega al ajedrez con el negro, cuando O'higgins y Soler parece que no llegan a Santa Rosa y se tira derrotado en el pasto, cuando le pide disculpas al cadáver congelado del guía del que había desconfiado y tildado de traidor.


2. El fraile es Camilo Torres
SI NO VISTE LA PELI PASA AL PUNTO 3
Hay varios curitas que van apareciendo en la película, se ve que cuando fue el cruce de los andes acompañaron a las tropas para brindar asistencia espiritual, algo muy común en esa época y ahora también, ¿o no hay clero castrense?. Uno de los grandes aciertos y que termina de moldear el tinte 'setentista' que tiene el film -o por lo menos la sensación que me dejó a mi- se puede ver en la contraposición de dos frailes franciscanos. Uno, Fray Félix Aldao, aparece nervioso por tener que ir a la batalla y charla con San Martín. Interiormente debería saber que no iría solamente para 'asistir espiritualmente' a los muchachos, se compromete con la causa y llega hasta dudar de Roma. Por ejemplo, una noche el Corbalán -el pibito , hijo de español, que para ir al ejército de San Martín abandona su casa- le pregunta al fraile si insultar al padre es pecado. Aldao le contesta que ya no sabe lo que es pecado, que para lograr la libertad hay que luchar y en este momento la única vía es la guerra (les suena?), que hasta el Papa en Roma está con España. Claramente toma una postura, se anima a ir contra la autoridad del Papa, muestra sus contradicciones, se pone del lado del oprimido y en contra del opresor. La máxima muestra de todo esto es cuando, en medio de la batalla, empuña un arma y lucha junto al Pueblo por la Liberación.


3. La Patria es América



Algo que queda clarísimo, y que ya sabemos porque lo aprendimos en la escuela, es esta idea que no se lucha por la nación, no hay en San Martín ni en ninguno una idea nacionalista. Si había alguien que conocía bien cual era patria, ese era San Martín, y la Patria queridos muchachos.... la Patria es América.

4. El acierto del viejito



Nada, como que todos fuimos a ver esta peli por el tema, porque es un momento histórico -a mi parecer luego de las gloriosas jornadas del bicentenario- donde no nos da vergüenza mostrar cierto nacinoalismo, por la participación del Estado en el rodaje del film y no mucho mas. O sea, es una película sobre un acontecimiento que todos conocemos, tampoco estabamos entrando al cine esperando ver El Padrino.
La vuelta que le dan a la trama es interesante, el relato lo hace un viejito que en el año 1880 (consolidación del Estado Nacional) es entrevistado por un periodista a raíz de la inminente repatriación de los restos del Gral. San Martín. El viejito es entrañable, está vestido de granadero, tiene guardadas libretas escritas a mano por el propio San Martín, le cuenta al periodista la gesta con lujo de detalles. Un crack.

martes, 12 de abril de 2011

los últimos meses en imágenes














DETALLE:
1. Conquistando a Noe (AndyNoe)
2. El mejor día del verano (Noe-Andy)
3. Hermanos del alma (Andy-Herman-Yiyo-Fede-Ale-Gato)
4. Bandidos rurales (Andy-Herman-Yiyo-Gato)
5. En casa (Mamá-Papá-Fer-Andy-Correspondencia Perón/Cooke)
6. Serás teólogo o no serás (Andy-Juan Emilio-Yiyo-Fede-Herman)
7. Navidad 4 hermanos (Marian-Fer-Andy-Gato)
8. Año nuevo bancando al pinguino (Papá-Mariano-Berto-Laly-Pablo-Ari-Gato-Juan-Andy)
9. Historias de Amor (Andy-Dolina-Noe)
10. Conociendo a Flavia (Herman-Flavia-Andy)
11. 24 de marzo (Andy-Gonza-Tomi-Rodri)
12. Cumple 96 Nona (Gato-Andy-Nona-Fer-Marian-Papá)
13. Marchado 24 de marzo (Andy-Noe)
14. El día que nos chupó el PC (Andy-Fede)

lunes, 11 de abril de 2011

Post pasatista de la semana...

Mientras tanto -y para ir concluyendo con lo que se terminó convirtiendo en un resumen de los últimos tres meses- les dejo las peliculas que estuvimos mirando con Noe:


1. De los creadores de Facebook

No podríamos haber elegido mejor una primer película para ver juntos, fue esta acerca de la red social gracias a la cual comenzamos a conocernos.


La Red Social

The Social Network
de David Fincher
con Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake
Estados Unidos, 2010, 120'






2. "pensar que convencidísimos que estamos en busca de lo que mas deseamos, puede aparecer otra cosa que nos interese mucho mas"


Los Suicidas
Wristcutters: A Love Story
de Goran Duki
con Patrick Fugit, Shea Whigham y Tom Waits
Estados Unidos/Reino Unido, 2007, 88'







3. Cómo hacer una peli con casi nada

Con Noe nos pusimos a mirar las nominadas al oscar. A mi personalmente esta me gustó mucho porque el director hace una peli, y con prácticamente nada te mantiene enganchado un rato largo.


127 Horas
127 Hours
de Danny Boyle
con James Franco, Kate Mara y Amber Tamblyn.
Estados Unidos, 2010, 88'






4. De los creadores del Herman

Nada, la gran ganadora del Oscar es este bodrio sobre un príncipe tartamudo que deviene rey y pobrecito... como es tartamudo se pone re mal porque tiene que dar discursos y esas cosas. Igual bien Geoffrey Rush salva la peli con su personaje.


El Discurso del Rey
King's Speech
de Tom Hooper
con Colin Firth, Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter.
Reino Unido, 2010, 118'






5. "Este es el momento"

Las películas de boxeo siempre van bien, especialmente cuando tenés una novia buena onda que la mira con vos. Esta es la mejor porque tiene un actor que me gusta mucho como Mark Walberg, pero especialmente por la brillante actuación de Christian Bale interpretando al boxeador Dicky Eklund. Me gustó mucho.

El Ganador
The Fighter
de David O. Russel
con Mark Wahlberg, Christian Bale y Melissa Leo
Estados Unidos, 2010, 115'






6. La nada misma

Malísima. Nunca vean una película de los sobrevaluados hermanos Coen. Por lejos la peor película que ví en mi vida.



Tempre de Acero
True Grit
de Ethal y Joel Coen
con Jeff Bridges, Mat Damon y Hailee Steinfeld
Estados Unidos, 2011, 110'







7. Una peli que nunca verías si no estuviese nominada a los oscars
Una pareja de lesbianas tienen dos hijos, los chicos quieren averiguar quien es el padre, lo hacen, el padre resulta ser el sólido de Mark Ruffalo quien entra en danza y se fifa a una de las lesbianas, o sea a Julianne Moore. Pero la colorada mufa se arrepiente y decide que solo quiere atenderle el jardin a Ruffalo y vuelve con Annette Bening. Vuelven a ser una familia normal, la hija mas grande va a la universidad y todo bien. Terminó.

Mi Familia

The Kids Are All Right
de Lisa Cholodenko
con Annette Bening, Juliuanne Moore y Mark Ruffalo
Estados Unidos, 2010, 106'




8. Una de ballet

Uno nunca pensaría ver una pelicula de danza clásica con Natalie Portman y mucho menos imaginaría que le iba a gustar. De las que mas nos gustaron con Noe. Sin mucho el director logra, a traves de la tensión y las imágenes bellas, mantenerte atrapado hasta el final.


El Cisne Negro
The Black Swan
de Darren Aronofsky
con Natalie Portman, Mila Kunis and Vincent Cassel
Estados Unidos, 2010, 108'





9. Autorreferencialidad

La cosa es así: a un flaco -fanatico de la musica- lo deja su novia. A raíz de ese acontecimiento comienza a preguntarse por qué todas sus novias lo han dejado y a repasar su propia historia con las chicas. Decide vovlerlas a ver y preguntarles personalmente por qué lo han dejado, por qué está destinado al rechazo, mientras trata de recuperar a la actual.

Alta Fidelidad
High Fidelity
de Stephen Frears
con John Cusack, Jack Black y Iben Hjejle
Estados Unidos/Reino Unido, 2000, 113'





10. Una de faloperos escoceses

Una de las pelis que mas me gustan es Trainspotting, a esta altura todos la deben conocer. Demás esta decir que si no la vieron deberían hacerlo. Y también, está demás aclarar que no la terminamos de ver porque Noe no se la bancó.

Trainspotting
de Danny Boyle
con Ewan Mcgregor, Jonny Lee Miller y Robert Carlyle
Reino Unido, 1996, 94'








11. Una de amor para gente rara, como uno
Del escritor Charlie Kaufman quiero que las veamos todas con Noe. Arranqué -estrategicamente- con esta. Una peli super original como todo lo que hace Kaufman. Aca Jim Carrey, que hace un papel serio, se pone de novio con Kate Winslet, cortan, Kate va a un lugar donde borran los recuerdos y se engancha con Frodo. Jim Carrey se entera y va a ese mismo lugar a borrarla a Kate. Todo bien hasta que llega a los mejores tramos de la relación y se da cuenta que no la quiere borrar, que quiere guardar esos recuerdos. Al pedo querer olvidar, no?, de última eso nos hace quien somos y asi podemos querer a los que tenemos al lado también, con el recuerdo que quienes fuimos solo podremos saber quienes queremos ser.
Eterno Resplandor de una Mente sin Recuerdos
Eternal Sunshine of The Spotless Mind
de Michel Gondry
con Jim Carrey, Kate Winslet y Kirsten Dunst
Estados Unidos, 2004, 108'

12. Britpop

Noe tiene Direct TV lo que te permite grabar algunas cosas. Estabamos buscando no me acuerdo que cosa y apareció este documental sobre el Britpop. Lo grabamos pero apareció por la mitad asi que realmente no cuenta. Igual esta buenísimo porque es un documental que capta muy bien un fenómeno cultural de los '90.


Live Forever: The Rise and Fall of Brit Pop
de John Dower
con Liam y Noel Gallagher, Damon Albarn y Jarvis Cocker
Reino Unido, 2003, 82'





13. de los creadores de "peliculas para chico andy"

Extraordinaria comedia romántica indie, un cocktail genial para gente como uno: buena música, referencias a elementos de la cultura popular indie, trama no lineal, frases memorables, personaje masculino entrañable...
No dejen de ver esta peli, por mas que al comienzo nos adviertan que "esta no es una historia de amor con un final feliz".

500 Dias con ella
(500) Days of Summer
de Marc Webb
con Zooey Deschanel, Joseph Gordon-Levitt and Geoffrey Arend
Estados Unidos, 2009, 95'





14. Amor a primera vista

Siempre fui bueno en las primeras citas, eso se sabe. Cualquiera que haya visto esta película con 15 años es bueno en primeras citas. Eso... y también cree en el amor a primera vista, lógico.



Antes del amanecer
Befor Sunrise
de Richard Linklater
con Ethan Hawke y Julie Delpy
Estados Unidos, 1995, 105'