viernes, 25 de febrero de 2011

Inexplicables Primaveras

Bueno ahora sí, el regreso oficial y ¿qué mejor que volver con un texto del Herman que también resume algo de lo sucedido durante el tiempo que este espacio permaneció cerrado?
Señoras y Señores... con ustedes, el Herman:

¿Porque la muerte nos habla tanto de la vida?

En tiempos de inexplicables primaveras

Ahora que está de moda condenar a toda la Iglesia Católica por los crímenes, desmanes, comisiones y omisiones de algunos de sus prelados…

Ahora que el sector autodenominado “progresista” se solaza en hacer burla y escarnio de la Iglesia Católica toda…

Ahora que se alienta el ver en todo sacerdote a un pederasta en potencia o en activo…

Ahora sería bueno voltear a mirar hacia abajo y encontrar ahí a quienes, como antes Don Samuel, desafiaron y desafían al Poder.

Porque est@s cristianos creen firmemente en que la justicia debe reinar también en este mundo.

Y así lo viven, y mueren, en pensamiento, palabra y obra.

Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), Enero del 2011


La primavera irrumpió sin respetar los calendarios de arriba. La muerte se hizo hermana de tanto estar a nuestro lado. El 2011 arranco con tres muertos que motivan palabras y sentires en cualquiera que camine por lo bajo...

El 24 de enero, moría Jtatic Samuel Ruiz, Obispo emérito de la Diócesis de Chiapas. Este hombre bajito, de facciones marcadas, fue por mas de 50 años, hermano y compañero de los sentires de corazón moreno e indígena en el sureste mejicano. Don Samuel murió como vivió, consecuente con la causa de los empobrecidos, de los desposeídos, de los marginados. La “Iglesia Autóctona”, que creció de su mano y desde las raíces de los pueblos de la tierra de Chiapas, hoy llora su partida y celebra la vida compartida y el camino construido. La voz del EZLN, que se pronuncia después de 2 años de silencio, llega como una cálida brisa en medio de las tópicas neblinas de los altos chiapanecos... “un cristianismo consecuente, de Samuel, pero también de su equipo de pastoral y de todos los cristianos que luchan en este mundo”...

El 30 de Enero, murió el Chui Jesus Silva, hermanito del Evangelio, uruguayo, que desde joven y de la mano de su hermano Mauricio (desaparecido en 1977 por la dictadura argentina, sobre el que el mismo dijo: “Cargo conmigo desde hace más de 30 años un muerto en las espaldas”), creció en compromiso con los olvidados de la historia. Jesús murió en Venezuela, cerca de los campesinos que abrazaron su vida y que hoy saludan su muerte, con dolor y esperanza...

El 6 de febrero, murió Miguel Cavada, Padre de familia, fiel discípulo de Monseñor Romero. En El Salvador somos muchos los que lo conocimos, los que descubrimos con él lo revolucionario de la educación popular, de las palabras proféticas de Romero, de su defensa de los pobres, de su profecía heroica del lado de los masacrados. Miguel, hace menos de un año, en la ultimas clases que impartía en la UCA nos comento una situación sobre su salud y su familia: su esposa le había cuestionado porque seguía dando clases, si estaba muy mal de la voz, por el cáncer de garganta que el sufría, y el le respondió con su voz entrecortada: “como voy a dejar de dar clases, como me voy a callar, si Monseñor (Romero) dijo que el es la voz de los sin voz”. Esas palabras, que nacían de su vida entregada, de su enfermedad entregada en sacrificio por mas vida... esas palabras nos enseñaron de entrega, pero también de fe en el legado de Romero y en la verdad que allí se nos revelo.

En medio de esas muertes, muertes que nos hablan de las muchas muertes anónimas del pueblo, solo nos sale preguntarnos por la vida. Y eso es lo mas cuestionante de todo: ¿Como es que la muerte nos habla de vida? ¿como es que los muertos no se van? ¿porque los sentimos mas vivos que nunca? ¿Porque sera que en estas horas de “despedidas”, sentimos mas fuertemente los abrazos de encuentros y los brotes de vida?

En estas horas donde los pueblos dignos del mundo, caminan, marchan y se manifiestan por la libertad, la justicia y la democracia real, cuando en el mundo árabe los regímenes perpetrados en el poder, tiemblan de miedo, en estos tiempos... la muerte inaugura primaveras...

Y ante estas primaveras, irrespetuosas y amenazantes, que irrumpen en esta historia, nos sentimos una vez mas convocados al camino por lo bajo, acompañados en ternura por los que “llendose se quedaron”, alumbrados por aquellos que no se acostumbraron a las injusticias, pero sobre todo, exigidos para vivir en coherencia con lo que la historia nos reclama.

En estas inexplicable primaveras, que confunden a los veranos e inviernos, que se filtran en medio de sequías y diluvios, tenemos la convicción de seguir haciendo camino, de aprender de la historia, de cargar nuestro pasado y nuestros muertos, y mas aun, de caminar en comunidad, sabiendo que “la verdad es sinfónica”, que “nos salvamos en mazorca” y que la vida viene en racimos...

Gracias a los que en su coherencia nos convocan, exigen y enamoran;

Gracias a los que “no tienen precio” y viven con “la necedad de lo que hoy resulta necio”;

Gracias a los que nos hacen llorar con una sonrisa, porque sembraron en el camino de justicia;

Gracias a los que pasaron siendo hermanos y hermanas de los jodidos de este sistema;

Gracias a los que viviendo en la noche, hicieron posible la primavera que hoy huele a capullo nuevo...

Gracias. Aquí, “seguimos andando nomas”, en rebelde fidelidad, en búsqueda de coherencia, superando miedos y discordias, con la convicción de que un tiempo nuevo esta naciendo...

Gracias...

a los Samueles, a los Jesuses, a los Migueles... a los y las compremetidas con el nuevo amanecer...

Francisco Bosch

Febrero 2011

Ya se mira el horizonte



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