jueves, 23 de septiembre de 2010

Un cura de la reacción

Reacción al Concilio Vaticano II, claro. Pero, ¿Qué plantea el Concilio? ¿Por qué flaquito decis que es una reacción? Citemos al maestro Yiyo en su genial tesis:

"El 9 de octubre de 1962 se dio inicio al Concilio Ecuménico Vaticano II. El papa Juan XXIII fue capaz de darle un crédito ilimitado a Dios para que subvirtiera las bases de una Iglesia separada de un mundo que desde siglos atrás caminaba al margen de ella, cuando no en su contra. En su mente y en su corazón estaba la intención de hacer entrar a la Iglesia en la historia y en la sociedad del siglo XX. Ella, según su criterio, debía aggiornarse sacudiéndose el polvo imperial y entrando en un diálogo profundo con la cultura moderna.
Al hablar en aquellos años del concilio del ‘fin de la época postridentina’ se estaba tratando de cerrar una etapa histórica en la que se había consolidado una idea imperial de Iglesia -que había nacido con Constantino y que se había consolidado con la reforma gregoriana-, y se estaba comenzando a abrir otra etapa históricamente nueva, en la que se trataría de entender la Iglesia desde otras perspectivas completamente distintas.
Ante el ritmo acelerado de los cambios sociales y la necesidad de reconstruir la unidad entre los cristianos, el papa tomó la decisión irreversible de convocar a un gran concilio ecuménico. Era necesario evitar un retraso fatal, como ya había ocurrido en los tiempos dela reforma protestante2 y actuar con rapidez. La Iglesia debía salir cuanto antes de su mutismo de vieja dama arropada en su pasado, para hablarles finalmente a los hombres de nuevo tiempo para servirles y para conducirlos a Cristo."


En fin. Una Iglesia que se supone moderna, aggiornada, que pretende  -y vuelvo a repetir lo que escribe Yiyo- hablarle a los hombres de nuevo tiempo para servirles y para conducirlos a Cristo no puede tener entre sus filas a un cachivache como este:




A adoctrinar a otra parte


Página/12 - 23 de septiembre de 2010


El capellán del cuerpo de policía de Esquel, provincia de Chubut, fue removido de su cargo por el gobierno provincial. Esto se debe a que el sacerdote, Adrián Alberto Mari, había comenzado en agosto una experiencia tendiente a brindar “adoctrinamiento policial” a un grupo de 45 niños, de entre 9 y 14 años, experiencia que tiene antecedentes en otras provincias argentinas (ver aparte) y que ha sido cuestionada por los organismos que defienden los derechos de niños, niñas y adolescentes. Mari defendió su proyecto argumentando que es positivo que los chicos “saquen al policía que hay en su interior”, mientras que el ministro de Gobierno de la provincia, Héctor Miguel Castro, le aseguró a Página/12 que el sacerdote “no contaba con ningún aval de ningún organismo oficial para realizar este adoctrinamiento policial a menores de edad”. Por esa razón se resolvió “pasarlo a disponibilidad como capellán de la policía en Esquel”. El gobierno del Chubut, anticipó el ministro, puso en marcha una investigación que está a cargo del comisario mayor Jorge Enrique Gutiérrez, titular de la División Asuntos Internos, quien viajó a Esquel al frente de una comitiva oficial.





[caption id="attachment_1298" align="aligncenter" width="450" caption="El cura es el de remera blanca y barba candado que se está riendo"][/caption]

Según dijo el capellán Mari a los medios periodísticos de Esquel, su iniciativa era avalada por la Unidad Regional de la policía de la provincia, afirmación desmentida por el gobierno del Chubut. “Esto responde a una propuesta del capellán policial y no hay aval oficial por parte de ningún organismo dependiente del gobierno”, insistió el ministro Castro. Mari venía realizando, desde agosto, encuentros semanales con los niños, todos los sábados, en el Casino de Oficiales de la Policía de Esquel, lo que hace presumir, cuanto menos, que tuvo el apoyo de las autoridades policiales de esa ciudad. Los chicos hacían ejercicios propios de las fuerzas policiales o militares (“salto de rana” o “cuerpo a tierra”) y hasta llevaban puestos chalecos antibala.

El cura Mari dijo que la idea surgió “de la vivencia de compartir la vida y las historias de policías”, dado que la mayoría de los niños y niñas que concurren al adiestramiento son hijos de miembros activos de esa fuerza de seguridad o de militares. Otros datos surgieron de recorridas que hizo Mari por las seccionales “escuchando la necesidad de revalorizar la vocación” de ser policías. El capellán sostuvo que una de las finalidades es que los policías “vayan al curso y tomen contacto con los chicos, porque quiero que los niños saluden en la calle a los uniformados y le regalen un alfajor, por el servicio que prestan”.


En la Unidad Regional de Esquel dijeron que el proyecto estaba a la espera de una aprobación de la jefatura de la ciudad de Rawson. El proyecto se elaboró en enero, se le terminó de dar forma en Semana Santa y hasta junio se hicieron las incorporaciones de los niños y niñas. El padre Mari aseguró que su intención fue buscar lazos de acercamiento con la Policía Comunitaria y con la Comisaría de la Mujer. El capellán declaró al diario Jornada que quiso “darle un espacio”, todos los sábados, a niños y adolescentes que están en riesgo y que necesitan lugares donde puedan encontrar contención.


Los sábados, las actividades se hacían de 15 a 19. Todo comenzaba con el saludo a la bandera con la canción “Nuevo Sol”, que habla del amor y de la justicia. Después de la merienda, los chicos practicaban deportes, desfilaban como hacen las fuerzas de seguridad o militares, para luego participar de un taller sobre temas como la vocación, donde se ponía énfasis especial en el tema policial. Los chicos recibían instrucción de policías en actividad y de maestros de escuela.


Lo que se les pedía, según Mari, era que tuvieran “buenas notas en la escuela, buen comportamiento en sus casas y que, en la calle, saludaran al policía” como una forma de agradecerles su labor. Mari aseguró que “así como Gendarmería Infantil ayuda a descubrir en un chico la vocación de gendarme, es el momento de poder encontrar la vocación policial para estar al servicio de la comunidad”. El video subido a Internet muestra a los chicos realizando trabajos físicos como los clásicos “carrera march”, “cuerpo a tierra” o “salto de rana”, que hacían los soldados convocados al ya fenecido Servicio Militar Obligatorio.


El subsecretario de Derechos Humanos de la provincia, Juan Arcuri, dijo que le causó “sorpresa y desconocimiento desde lo institucional” las imágenes que vio en Internet. Opinó que observó “cuestiones que no hacen a la perspectiva de una infancia y adolescencia como lo prevé nuestra legislación”. Lo tranquilizó el hecho de que “no haya cobertura institucional, ya que se trata de una iniciativa del capellán de Esquel que está fuera de algunas normas. Si bien hay alguna buena intención, el proyecto no se ajusta a las normativas provinciales”.





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