viernes, 23 de julio de 2010

Religión y política, cuatro imágenes actuales

Hoy salió publicado en el diario la Voz del Interior este artículo del jesuita Gustavo Morello. Queda pendiente la entrevista que  propuse hacerle  -y que el bueno de Gustavo aceptó- cuando leí su libro "Cristianismo y Revolución", algún día la vamos a hacer. Lo último que supe es que se encuentra trabajando el tema de Iglesia y dictadura, el año pasado incluso me pidió alguna data sobre el tema en Mar del Plata.
Les dejo un articulo para pensar el rol de la Iglesia en torno a temas de actualidad...



La relación entre los ámbitos religioso y político ha sido, históricamente, polémica. En los últimos días, esa tensión se ha manifestado en diferentes discusiones que me interesa analizar.


Agua bendita. Una bellísima zamba de Gustavo Leguizamón - Si llega a ser tucumana - dice en su estribillo que si "la moza y la zamba / llegan a ser tucumanas / ahogate en agua bendita / que ya ni el Diablo te salva".


La zamba no dice nada sobre el uso de agua bendita en la educación. Algo al respecto hemos escuchado de la encargada de la educación de la docta Córdoba, cuando nos informaba que sus políticas para abordar la deserción se basan en repartir, con un dispenser , agua bendita a las directoras de los establecimientos en problemas. Además, como antes del reparto les preguntaba por su fe, ponía a las docentes en la incómoda situación de informarla sobre algo personal (sus creencias o la ausencia de ellas) a su jefe; en este caso, el Estado municipal.


Esperemos que la solución para la mejora de la red cloacal, el bacheo de la ciudad o el futuro subterráneo tengan características un poco más técnicas. La pregunta urgente es si el uso mágico de lo religioso es también la política municipal en los dispensarios o en el Hospital de Urgencias. En todo caso, esta imagen nos muestra un uso excesivo de lo religioso por parte del Estado. La religión aparece como una respuesta casi mágica, que oculta la falta de capacidades técnicas que son legítimas suponer en quien ocupa un cargo de esa envergadura.




Matrimonio igualitario. La segunda foto nos plantea el caso opuesto: la tensión entre la religión y el ámbito civil cuando los valores religiosos se quieren transformar en valores civiles.


Conocemos lo que actores católicos, evangélicos y judíos han dicho sobre el tema. Es lícito defender lo que uno quiere, el proyecto de felicidad propio y proponerlo a otros. Lo que parece imposible es imponer la moral de un grupo, por mayoritario que sea, a toda la sociedad.


Algo importante en el debate en la Cámara de Senadores fue que muchos de los que votaron a favor de la ley de matrimonio igualitario se consideraron "creyentes independientes": afirmaron su membresía a una religión, pero no tuvieron problemas en votar contra la posición de sus respectivas jerarquías.


El desafío de las propuestas religiosas está en persuadir, con sus gestos y palabras, que el proyecto que proponen humaniza y mejora la vida de las personas. En este sentido, y en el caso del catolicismo, genera perplejidad que, habiendo encarado con firmeza el tema de la formación de ciudadanía (aparece en declaraciones sobre el Bicentenario, por ejemplo), se sancione el disenso en torno de un tema civil.


Es decir, se pretende enseñar ciudadanía, pero la opinión pública no percibe que -en el interior de la institución- se tolere el debate ni siquiera en temas que, como una ley, no son del ámbito eclesiástico. Esta inconsistencia entre acciones en el interior y propuestas al exterior hará difícil explicar, a la sociedad civil, los pronunciamientos en esa línea.



Cuba, migrantes y Obama. Las próximas fotos que propongo son internacionales. Recibimos la noticia de la liberación de presos políticos cubanos que se exiliaron en Madrid y las gestiones del cardenal Jaime Ortega para esa liberación. Gestiones que incluyeron un viaje en junio a Washington para pedir por el levantamiento del bloqueo norteamericano a la isla. Gestiones que no fueron exclusivamente católicas. Iglesia, ONG y gobiernos trabajaron juntos por la liberación de presos y el levantamiento de sanciones que condenan a un pueblo a la miseria (NdB: acá creo que se refiere al bloqueo que sufre cuba desde hace mas de 50 años). La última imagen que nos acercaron las noticias tiene que ver con otro exilio, no reconocido como tal. Mientras la ley protege el derecho al exilio político, condena y sanciona el exilio económico. No sería extraño que los mismos ciudadanos norteamericanos que celebrarían la caída del régimen cubano fuesen los mismos que aplauden la nueva ley de Arizona.



Frente a la dureza de sectores políticos y la intolerancia de la sociedad, Barack Obama se apoya también en grupos religiosos católicos y protestantes para buscar consensos para una ley que permita legalizar la injusta situación de millones de exiliados económicos. Entre quienes se oponen, también hay referentes religiosos.


Iglesias, estados y sociedad civil. Las formas en que religiones, estados y sociedades se relacionan son múltiples y cambiantes; son el fruto de una interacción entre creyentes, ciudadanos, iglesias y estados. Estas relaciones no se dan en el vacío, sino en una coyuntura histórica.


No hay un modelo normativo que pueda ser impuesto como "el mejor", sino que los que tenemos hoy cristalizan luchas y acuerdos determinados. No será lo mismo la relación entre estados con religiones monoteístas y politeístas o en sociedades mayoritariamente judías, musulmanas, hindúes o cristianas. Hoy parece que las situaciones de articulación que permiten una buena convivencia y aun generan una fecunda interacción en la plaza pública son las que buscan defender los derechos de las personas (libertad de conciencia de los presos cubanos), atender a injusticias (migración y bloqueo) y reconocer y animar la convocatoria de diversos actores sociales para lograr esos objetivos (articular redes entre creyentes, grupos confesionales, no religiosos y gobiernos).


Es de suponer, entonces, que una religión que pretenda incidir en la esfera pública debería proponer su ideario apoyándose en el respeto de los derechos inalienables de las personas, el reconocimiento de una sociedad plural con otros actores religiosos y no religiosos y la vigencia de ideales comunitarios que postulan un mundo más justo para todos.



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