martes, 20 de julio de 2010

La Iglesia Liberadora (también llamada Progresista)

El domingo a raíz de problemas técnicos que impidieron la transmisión del mejor programa de la televisión Argentina, tuve libre la noche para dedicarle un rato al blog. En el artículo “La iglesia conservadora y la Iglesia Progresista” dábamos una caracterización del ala mas reaccionaria de la institución.



Ahora bien, había quedado inconclusa alguna generalización sobre la Iglesia que damos en llamar Liberadora o Progresista. Vuelvo a aclarar, no es que hay dos Iglesias, hay una, pero hay un puja antagónica en su seno porque tiene distintas y opuestas formas de expresarse, la conservadora es directamente antievangélica porque niega los valores de Jesucristo.


Siempre que hablamos de Iglesia Liberadora recomiendo la tesis de Teología de la Liberación de mi hermano y amigo (y teólogo) Diego. Trabajo fundamental y de fácil lectura donde se puede seguir el derrotero de esta forma de expresar la fe en Jesús desde sus orígenes, allá por la década del ’60,  hasta la actualidad. Quien les va a hablar a continuación no es ningún docto en el tema, sino más bien alguien que se considera parte de esta corriente, que se identifica con sus raíces y acompaña con tibio caminar.


La Iglesia Liberadora nace de la fe en un Dios que es padre y madre, el todo-ternura y misericordia. Nace de una fe en Jesucristo liberador que lucha junto a su Pueblo siempre al lado de los más pequeños, del lado del oprimido. Por eso se encarna en medio del Pueblo, y no de cualquier Pueblo, sino del Pueblo Pobre y crucificado.


Esta forma de ser-sentir-vivir la fe y la religión conlleva un compromiso con el crucificado, que en América Latina históricamente ha sido el Pueblo Pobre pero que en el contexto actual también abarca otros espacios vitales como por ejemplo las minorías discriminadas por su elección sexual. No queda otra, es al lado y del lado del crucificado, como lo hizo Jesús o no es nada.


La Iglesia Liberadora no teme adoptar una postura política firme porque la liberación del ser humano debe ser integral, y el único lugar posible donde se puede estar si se quiere bajar de la cruz a los pobres es a la izquierda. Las cúpulas eclesiales juegan a que no se meten en política, pero ese discurso no nos creemos más, llamenle fenómeno 6-7-8 pero ahora sabemos a qué y con quién juegan, con los que jugaron siempre, con la derecha claro.


Bebemos de un pozo común que es nuestra historia desde el pacto en las catacumbas sellado por los Obispos latinoamericanos durante el Concilio Vaticano II, muchos son los que han dejado su huella y nos invitan a seguir sus pasos. Tenemos muchos mártires, demasiados. Han querido cortar esta expresión de formas diversas, el silenciamiento y la persecución (uno de los paladines fue el actual papa Ratzinger que sentó a Leonardo Boff  en el mismo sillón que sentaron a Galileo Galilei), pero también la tortura y la muerte. Perdimos a muchos pero son los que nos invitan a ir a fondo, sin medias tintas, entregar la vida y entregarla toda, como Jesús y como el Che.


Han querido arrancar todas las flores pero no han podido con todas,  y la sangre también  fue fecunda. Hoy la Iglesia Liberadora sigue viva y en este contexto tan especial que vivimos en Argentina tiene una palabra profética para dar. Eduardo de la Serna, Nicolás Alessio, el Seminario de Formación Teológica... este humilde blog. Sólo algunas pocas muestras de los muchos cristianos a los que no nos pasa por un costado la realidad, que nos hacemos cargo y desde nuestra fe intentamos dar un mensaje liberador para todos. Porque hay algo en común entre todos estos que acabo de nombrar, y se nota.


Me faltó bastante, es un tema al que siempre vuelvo, espero los aportes que quieran acercar los lectores mediante comentarios o enviando algún artículo por mail.


De todos modos más que palabras se requieren hechos.



3 comentarios:

  1. gracias chico... por seguir sumando ideas...

    te quiero....
    abrazo

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  2. no sabia nada sobre la Iglesia Liberadora.ME PARECIO MUY INTERESANTE

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  3. En el desafio de seguir cuesta abajo...
    Te aliento, me aliento, nos alentamos a no defraudarnos como Pueblo.
    'Pueblo es el que no oprime y lucha contra la opresion', decia el Pela'o.
    En esa ruta, en ese sendero nos encontraremos.
    Lo demas, es paja...
    Se la lleva el viento.
    El templo ya se rasgo una vez. No habra dos. Las cosas estan claras.
    Un abrazo. EL YIYO

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